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Pasión por la cerámica LXV: visita al Real Jardín Botánico (Segunda parte)

Pasión por la cerámica LXIV: visita al Real Jardín Botánico (Segunda parte) En el anterior artículo de Pasión por la Cerámica nos acercamos al Real Jardín Botánico, donde descubrimos el entorno que alberga la colección de bonsáis y destacamos la figura de su conservador, Alex Gómez. En esta nueva entrega profundizamos en algunos de los ejemplares más destacados de la colección y compartimos nuestra experiencia durante el proceso de catalogación del depósito de macetas del jardín. Un ambiente de trabajo único Lo primero que sorprende al conocer el lugar de trabajo de Alex y Roberto es el magnífico ambiente que allí se respira. Todo transmite calma, dedicación y una pasión compartida por el arte del bonsái y su conservación. Para llegar hasta el taller donde se encuentra el depósito de macetas —un espacio que también sirve para trabajar y almacenar material— es necesario atravesar una hermosa y luminosa estancia destinada a exposiciones itinerantes. La conocida como sala María Teresa Tellería del Real. En aquella ocasión, albergaba la exposición “Brotes” de Federico Gómez Álvarez, que propone una reflexión poética y profundamente respetuosa sobre la relación entre el ser humano y el árbol. La muestra reúne esculturas realizadas a partir de madera recuperada —procedente de árboles muertos, talados o restos naturales— a los que el artista otorga una segunda vida a través del proceso creativo. El recorrido expositivo abarca diferentes etapas del ciclo vital del árbol, desde piezas vinculadas a la semilla hasta obras de mayor formato que evocan su crecimiento, transformación y memoria. Entre las series presentes destacan “Árboles viajeros”, en la que se utilizan restos de madera recogidos incluso en entornos naturales diversos, y otras composiciones que exploran la textura, la piel y el interior de la materia vegetal. Más allá de su dimensión estética, “Brotes” se plantea como una propuesta de arte sostenible. El artista no busca simplemente transformar la madera en escultura, sino revelar la esencia del árbol, su huella vital y su capacidad de permanencia incluso tras su desaparición física. El resultado es un conjunto de obras que dialogan entre lo natural y lo artístico, invitando a una mirada más consciente sobre el entorno y la fragilidad de los ecosistemas. Detalles del taller del RJB La colección de bonsáis Volviendo a los bonsáis y como comentábamos en el artículo anterior, el Real Jardín Botánico de Madrid alberga algunos de los rincones más sorprendentes y delicados del patrimonio botánico español. Entre ellos destaca especialmente su colección de bonsáis, un espacio que combina arte, naturaleza y tradición oriental en pleno corazón de Madrid. Ya comentamos que la historia de esta colección está estrechamente ligada al expresidente del Gobierno español Felipe González, gran aficionado al arte del bonsái. En 1996 donó al jardín parte de su colección privada, integrada por ejemplares de extraordinaria calidad y antigüedad. Aquella cesión supuso el punto de partida de una colección que, con el paso de los años, se ha enriquecido mediante nuevas adquisiciones, intercambios y trabajos de conservación especializados. El espacio dedicado a los bonsáis se encuentra integrado dentro del recorrido botánico del jardín y está diseñado para recrear un ambiente sereno y contemplativo, inspirado en la tradición japonesa. Las pequeñas arquitecturas vegetales se disponen cuidadosamente sobre mesas y plataformas, permitiendo apreciar tanto la forma del árbol como el refinamiento de las macetas y los elementos ornamentales que los acompañan. El entorno, silencioso y protegido, invita a observar con detenimiento la compleja relación entre naturaleza, tiempo y técnica. Ejemplares singulares: árboles que cuentan historias Entre los ejemplares más destacados sobresalen varios enebros centenarios, olivos mediterráneos modelados durante décadas y arces japoneses de gran belleza estacional, especialmente llamativos durante el otoño. También pueden contemplarse higueras, pinos negros japoneses y granados miniaturizados, algunos de ellos trabajados según técnicas tradicionales orientales que buscan reproducir, en pequeño formato, la apariencia de árboles moldeados por el viento y el paso de los siglos en la naturaleza. Más allá de su atractivo visual, la colección cumple además una importante función divulgativa y educativa. A través de exposiciones temporales, talleres y actividades didácticas, el Real Jardín Botánico acerca al público el arte del bonsái, explicando aspectos relacionados con la poda, el alambrado, el trasplante y el equilibrio entre crecimiento y estética. Así, esta colección no solo representa una muestra excepcional de jardinería artística, sino también un puente cultural entre la tradición oriental y el patrimonio botánico español. Bosque de Pinus sylvestris creado por el desaparecido maestro de bonsái Saburo Kato durante la convención de la European Bonsai Association (E.B.A.), celebrada en Valencia en 1994. Saburo Kato (1915–2008) fue un destacado maestro japonés del arte del bonsái. Es reconocido por su papel fundamental en la difusión internacional del bonsái y por contribuir a su valoración como forma de arte. Dirigió el vivero familiar Mansei-en, uno de los más prestigiosos de Ōmiya, desde donde formó y transmitió su conocimiento a nuevas generaciones de artistas del bonsái. Participó activamente en instituciones clave del bonsái en Japón y apoyó el desarrollo del Museo de Arte del Bonsái de Ōmiya. Su legado sigue influyendo en la práctica del bonsái a nivel mundial. Saburo Kato posa junto a una de sus famosos bosques en su vivero Mansei-en en Omiya, Japón.   Hace ya muchos años,  durante meses, tuve la fortuna de compartir residencia con Masashi Hirao, lo que me permitió conocer de cerca su manera de trabajar y su profunda dedicación al bonsái en la vida cotidiana. Masashi Hirao fue el último alumno de Saburo Kato y uno de los principales continuadores de la tradición del bonsái en la escuela de Ōmiya. Fue nombrado embajador cultural por la Agencia de Asuntos Culturales de Japón en 2013 Impresionante carpe coreano (Carpinus turczaninowii) en estilo vertical informal, presentado en una antigua maceta de Seizan Reiho Kataoka Katsushi, de gran pátina y elegante esmalte color azul «ruri». La maceta fue adquirida hace tiempo en Laos Garden, aportando al conjunto una armonía perfecta entre árbol, cerámica y envejecimiento natural. Excepcional zelkova serrata en estilo escoba, creada por el maestro Toru Suzuki. Actualmente

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