PASIÓN POR LA CERÁMICA

La cerámica es un elemento fundamental en el arte del bonsái. Más allá de su función como simple contenedor, la maceta forma parte de la composición y la estética del árbol, creando una armonía entre naturaleza, forma y tradición. En la categoría Pasión por la cerámica exploramos el apasionante mundo de las macetas de bonsái, su historia, su origen y la evolución de la cerámica utilizada en este arte milenario.

Aquí encontrarás artículos dedicados a las diferentes escuelas y centros de producción cerámica, con especial atención a la tradición japonesa y a lugares emblemáticos como Tokoname, conocido por la calidad y prestigio de sus macetas para bonsái. También profundizamos en los tipos de pastas, esmaltes, técnicas de fabricación y estilos de macetas, elementos que influyen tanto en la estética como en la funcionalidad de cada pieza.

Además, analizamos cómo elegir la maceta adecuada para cada bonsái, la relación entre árbol y recipiente, y el papel que juega la cerámica en la presentación final de una composición. Desde piezas tradicionales hasta macetas contemporáneas, esta sección está pensada para aficionados y cultivadores que desean comprender mejor el valor artístico y cultural de la cerámica en el bonsái.

Si te interesa descubrir la historia detrás de cada maceta, conocer a los principales centros cerámicos o entender cómo se crean estas piezas únicas, esta categoría es tu punto de encuentro con la cerámica del bonsái.

maceta tigre

El tigre en las macetas de bonsái

El tigre en las macetas de bonsái   El tigre —tora (虎) en japonés— es una figura recurrente en el arte de Japón desde tiempos remotos, con representaciones que se remontan, al menos, al siglo VII. Como era de esperar, su presencia también se extiende al mundo de la cerámica y, en particular, a las macetas de bonsái tanto japonesas como chinas. En Oriente, la imagen del tigre varía notablemente según la tradición cultural: China:En la pintura china, los tigres suelen representarse con rostros redondeados y planos, cuerpos robustos y colas relativamente cortas. Estas figuras evocan la idea de generosidad y poder sereno.   Un par de macetas para cascada de origen chino. Del horno Zhang Zhicheng. Con una serigrafía de tigre y una altura de 21 cm. Colección Laos Garden. Los llamados Sì Xiàng, o cuatro símbolos del zodíaco chino, son criaturas míticas vinculadas a los cuatro puntos cardinales y a las estaciones. Cada una custodia un ámbito del cosmos: el Dragón turquesa del Este, el Pájaro bermellón del Sur, el Tigre blanco del Oeste y la Tortuga negra del Norte. A diferencia del conocido ciclo de los doce animales, asociado al año de nacimiento, estos emblemas se relacionan con las direcciones, las estaciones y los elementos que estructuran el mundo. Corea:Para los coreanos, el tigre es un ser cercano al ser humano y, por lo general, se le glorifica. En el arte de Corea del Sur, su presencia puede simbolizar la flexibilidad y la actitud adaptable ante la vida. Japón:Aunque el tigre no es autóctono de Japón, su imagen cautivó profundamente la imaginación de artistas y artesanos. A lo largo de los siglos, se produjeron infinidad de representaciones, muchas de ellas creadas sin haber visto nunca un ejemplar real. Los primeros pintores japoneses siguieron los modelos chinos, donde el tigre poseía un fuerte simbolismo religioso y cosmológico. Una de las imágenes más emblemáticas del arte japonés es la escena conocida como «El tigre que emerge de una arboleda de bambú». Este motivo, ampliamente reproducido, utiliza el bambú como escenario natural, creando una atmósfera muy distinta de las representaciones coreanas, donde predominan los pinos como fondo. Tigre en arboleda de bambú   Tras la Reforma Meiji, la iconografía del tigre en la pintura japonesa adquirió un carácter más fiero y enérgico. Estas representaciones, cargadas de dramatismo, comenzaron a reflejar no solo la individualidad del artista, sino también valores asociados al bushidō. En el imaginario japonés, el tigre encarna la fuerza, el coraje, la elegancia y la longevidad; además, la tradición le atribuye la capacidad de alejar enfermedades, espíritus malignos y la mala fortuna. En la mitología asiática, el tigre forma a menudo una poderosa pareja simbólica junto al dragón, estableciendo un equilibrio entre fuerzas complementarias que ha inspirado innumerables obras de arte, incluidas piezas cerámicas y decoración en recipientes tradicionales.   En la tradición asiática, el tigre se asocia con el yin, el principio femenino, así como con el otoño y el viento. El dragón, por su parte, representa el yang: es creador de nieblas y lluvias, y se vincula a la primavera y al renacimiento de la naturaleza. Ambos símbolos conforman un equilibrio esencial, casi como confrontar cielo y tierra. Tigre y dragón suelen aparecer emparejados precisamente porque encarnan fuerzas opuestas y complementarias. En la cultura japonesa, estas imágenes están profundamente ligadas a las artes marciales, donde se les presenta como dos rivales de poder equivalente. No son antítesis absolutas, sino entidades potentes que emplean estrategias distintas para alcanzar un mismo propósito: la victoria. Cuando se representan como yin y yang, el dragón se sitúa tradicionalmente a la derecha y el tigre a la izquierda, un orden destinado a armonizar viento y agua y, con ello, propiciar un mundo equilibrado y pacífico. Como se mencionaba al inicio del artículo, la iconografía del tigre varía notablemente según la región de Asia en la que se origine, y estas diferencias se reflejan también en la decoración cerámica y en las piezas destinadas al bonsái. Maceta china de la casa Chang Qing. El tigre sube a una rama de pino. Maceta japonesa del famoso autor de Tokoname Ikko. Edición limitada presentada en caja de madera (Kiribako). Pintada por Setsudo Kodou (Kodo).    

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Faisán japonés “Kiji”

Faisán japonés “Kiji” El faisán verde es el ave nacional de Japón desde 1947 “kiji”, (キジ). Los “kiji” se representan desde la antigüedad en el arte japonés, formado parte de muchas leyendas mitológicas, poesía, pinturas y por supuesto cerámica. Tienen fama de prevenir los terremotos, ya que alertan de estos con sus cantos que recuerdan al sonido de una trompeta. Cuando el macho canta, produce un sonido disílabo, muy brusco, como si estuviera aclarándose la garganta, seguido de un intenso ruido que produce con las alas. ¿Por qué se suele representar más al macho? Normalmente, se suele representar al macho solo, o a un par de machos. A la hembra se la representa con machos y rara vez sola. Esto es porque si es macho, tiene una corona verde, garganta azul, cuello violeta púrpura, el manto es verde con pequeñas rayas en la parte inferior, el dorso verde, teñido en color oliva o gris claro y color aceituna oscura con ribete negro y rosa en los bordes, en definitiva es muy vistoso. Mientras que si es hembra, no tiene el color tan brillante como el macho. Se cree que el motivo es para ocultarse fácilmente mientras cuida a los polluelos. La parte oscura de las plumas del manto es negra y se extiende hasta el borde estrecho y de color marrón pálido, y tiene un brillo verde cerca de la punta. Al ser un pájaro autóctono, el kiji aparece en obras literarias tradicionales, por ejemplo, en uno de los cuentos clásicos más conocidos, siendo uno de los compañeros de Momotaro, junto al mono y al perro. Puede verse en numerosas obras pictóricas e incluso en la moneda, más concretamente en el reverso de los antiguos billetes de 10.000 yenes, aunque a veces se dice que este es un ave fénix. ¿Te ha parecido interesante el artículo? Déjanos tus comentarios

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