INSECTOS

Los bonsáis, al crecer en espacios reducidos y con raíces limitadas, pueden ser especialmente vulnerables a plagas e insectos. En la categoría Insectos que atacan a los bonsáis analizamos las principales amenazas que afectan a estos pequeños árboles y cómo prevenir y controlar su aparición.

Aquí encontrarás información detallada sobre los insectos más comunes que atacan a los bonsáis, incluyendo pulgones, ácaros, cochinillas, trips y otros parásitos. Además, ofrecemos guías prácticas sobre identificación, prevención y tratamiento, incluyendo productos recomendados, insecticidas y técnicas naturales.

Esta categoría está pensada para ayudar a aficionados y cultivadores a mantener sus bonsáis sanos y libres de plagas, aprendiendo a detectar los problemas a tiempo y aplicar soluciones eficaces sin dañar el árbol. 🌿🐛

Orugas de Mariposa: Enemigo Silencioso (segunda parte)

Orugas de mariposa: enemigo silencioso (segunda parte) En el artículo anterior nos adentramos en el fascinante mundo de las orugas de mariposa. Aprendimos a distinguirlas de los gusanos, descubrimos los síntomas que pueden provocar cuando aparecen en forma de plaga y conocimos algunas de sus características y curiosos comportamientos. También hablamos de la importancia de la seda y de cómo este valioso material dio nombre, en la antigüedad, a la famosa Ruta de la Seda. En el artículo de hoy iremos un paso más allá. Exploraremos cómo es el ciclo reproductivo de estos pequeños y voraces insectos y veremos, de forma clara y práctica, qué podemos hacer para mantener sus poblaciones bajo control cuando se convierten en una plaga. De huevo a mariposa: el sorprendente ciclo de vida de los lepidópteros El ciclo reproductivo de los lepidópteros —como ya vimos, el grupo de insectos que incluye a mariposas y polillas— es uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza. A simple vista vemos una elegante mariposa volando de flor en flor, pero detrás de ese vuelo ligero se esconde una auténtica historia de transformación. Todo comienza con el cortejo. Los machos suelen localizar a las hembras gracias a unas sustancias químicas llamadas feromonas, que funcionan como un perfume muy especial capaz de viajar por el aire a grandes distancias. Cuando el macho encuentra a la hembra, puede realizar pequeños vuelos, movimientos de alas o exhibiciones para demostrar que es un buen candidato. Si la hembra acepta, se produce la cópula, durante la cual el macho transfiere el esperma que permitirá fecundar los huevos. Tras el apareamiento llega una fase crucial: la puesta de huevos. La hembra busca cuidadosamente el lugar adecuado, normalmente una planta específica que servirá de alimento a las futuras orugas. No es una elección al azar: muchas especies solo pueden alimentarse de determinadas plantas. Por eso, la mariposa “sabe” exactamente dónde dejar sus huevos, ya sea sobre una hoja, un tallo o incluso la corteza de un árbol. Un buen ejemplo de esta sorprendente especialización lo encontramos en la famosa oruga del geranio. En realidad, se trata de la larva de la mariposa africana o polilla del geranio (Cacyreus marshalli), conocida popularmente como taladro o barrenador del geranio. Y su nombre no es casual. Esta pequeña oruga, de color verde y cubierta de finos pelillos, tiene una estrategia bastante eficaz —aunque nada bienvenida para los amantes de las plantas—: se introduce en los tallos y capullos del geranio, donde se alimenta protegida del exterior. Su actividad deja pistas claras de su presencia: tallos con agujeros, brotes que se secan y, si la infestación avanza, la planta puede llegar a morir. En Laos Garden conocemos bien a este diminuto pero persistente enemigo. Allí tenemos la suerte de contar con Laura, especialista en cultivos en miniatura, que ha podido comprobar en primera persona —muy a su pesar— lo voraces que pueden llegar a ser estas orugas. Y es que, en más de una ocasión, han decidido convertir sus delicados geranios en miniatura en su restaurante favorito Después de unos días o semanas, dependiendo de la especie y de la temperatura, los huevos eclosionan y aparece la siguiente protagonista de la historia: la oruga. En esta fase el objetivo principal es muy claro: comer y crecer. Como hemos visto con los gusanos de seda, se alimentan intensamente, mudando su piel varias veces a medida que aumentan de tamaño. Cuando la oruga ha alcanzado su desarrollo completo, llega el momento de una transformación sorprendente. Se forma la pupa (o crisálida), una especie de cápsula protectora dentro de la cual ocurre la metamorfosis. Son los capullos de seda de los que hablamos en el artículo anterior. Durante este proceso, el cuerpo de la oruga se reorganiza completamente hasta convertirse en un insecto alado. Finalmente emerge el adulto, la mariposa o polilla que conocemos. Tras secar y extender sus alas, comenzará a volar, alimentarse —generalmente de néctar— y buscar pareja para iniciar de nuevo el ciclo. Así, el ciclo reproductivo de los lepidópteros sigue una secuencia perfecta: huevo, oruga, pupa y adulto. Cuatro etapas muy diferentes que forman una de las transformaciones más sorprendentes del mundo animal y que, generación tras generación, mantiene vivo el extraordinario universo de las mariposas. Cómo controlar las orugas: métodos naturales, ecológicos, profesionales y domésticos Cuando las orugas aparecen en nuestros bonsáis, pueden convertirse en un problema serio en muy poco tiempo. A diferencia de un jardín, donde una planta puede recuperarse con más facilidad, en un bonsái cada hoja cuenta. Por eso es importante actuar pronto y utilizar métodos de control eficaces pero respetuosos con el árbol y con el equilibrio del pequeño ecosistema que lo rodea. Control mecánico Una de las primeras medidas es el control mecánico, que en el caso de los bonsáis resulta especialmente práctico. Basta con observar el árbol con atención —algo que cualquier aficionado al bonsái ya suele hacer con frecuencia— y retirar manualmente las orugas o los huevos que encontremos en hojas, brotes o entre las ramas. También es recomendable eliminar las hojas muy dañadas o los brotes infestados para evitar que la plaga se extienda. Cuando las orugas o larvas se esconden bajo la corteza, el control requiere un poco más de atención. En estos casos, una solución eficaz consiste en retirar cuidadosamente los fragmentos de corteza afectados y limpiar la zona. Después, puede aplicarse agua caliente a presión, lo que ayuda a eliminar las larvas que permanecen ocultas en las galerías. En el caso de los insectos minadores, que excavan pequeños túneles dentro de hojas o tallos, también se puede recurrir a una técnica más precisa: el uso de jeringuillas con cánulas o agujas flexibles para introducir el tratamiento directamente en las galerías. De este modo, el producto actúa exactamente donde se encuentra la larva, aumentando la eficacia del tratamiento y reduciendo la cantidad de insecticida necesaria. Tratamientos ecológicos Otra opción muy útil es recurrir a tratamientos ecológicos, como el conocido Bacillus thuringiensis. Este producto, muy utilizado

Orugas de Mariposa: Enemigo Silencioso (segunda parte) Leer más »

Orugas de Mariposa: Enemigo Silencioso (primera parte)

Orugas de mariposa: enemigo silencioso (primera parte) La semana pasada quedé a comer con mi pareja, mi madre y mi hermana. Entre conversación y conversación, acabamos recordando a los animales que tuvimos durante nuestra infancia. Intentamos, sin demasiado éxito, tener un perro y un gato. En su lugar pasaron por casa un pez, varias tortugas y hasta un pollo que, contra todo pronóstico, creció más de lo esperado… y terminó convertido en el gallo de un corral. Fue entonces cuando mi hermana mencionó algo que yo había olvidado por completo: en varias ocasiones criamos gusanos de seda. De pronto regresó a mi memoria la imagen de aquella morera de tronco inclinado a la que nos subíamos para recoger bolsas y bolsas de hojas, que después llevábamos a casa para ofrecérselas a los gusanos. Ellos las devoraban con una voracidad asombrosa. La cantidad de hojas que podían llegar a consumir era tal que resulta fácil imaginar el enorme impacto que las orugas pueden tener en la agricultura a nivel mundial… y, por supuesto, también en nuestros bonsáis. Gusanos de seda (Bombyx mori) en fase de oruga y de mariposa.  También recuerdo cómo aquellos gusanos, que guardábamos en cajas de zapatos a las que hacíamos pequeños agujeros para que pudieran respirar, iban creciendo día tras día. Observábamos con curiosidad sus diminutas deyecciones, su apetito inagotable y, más adelante, el momento casi mágico en que comenzaban a tejer sus capullos de seda.  En apenas dos o tres semanas rompían aquella envoltura, ya convertidos en mariposas, y poco después cubrían las paredes de la caja de cartón con pequeños huevos de distintos tonos, asegurando así el inicio de un nuevo ciclo. La ruta de la seda Permítanme detenerme un instante en este punto para referirme a la Ruta de la Seda. Se trató de una vasta red de rutas comerciales que, desde aproximadamente el siglo II a. C. hasta el siglo XV, conectó el este de Asia con el Mediterráneo. Partía principalmente de regiones de China, atravesaba Asia Central —por ciudades como Samarkanda— y llegaba hasta el mundo mediterráneo, especialmente al Imperio romano. Más que una sola vía, fue un entramado de caminos terrestres y marítimos por los que circularon mercancías como la seda, especias, metales y porcelanas, así como ideas, religiones y conocimientos. No he podido evitar añadir aquí un pequeño apunte, porque este tema me trae un recuerdo muy claro de mis años en la universidad. Mientras estudiaba Historia del Imperio Bizantino, me fascinó lo que podría considerarse uno de los primeros casos de contrabando y espionaje “estatal”. A mediados del siglo VI —hacia el año 552 d. C.— dos monjes nestorianos, actuando bajo las órdenes del emperador Justiniano I, lograron introducir los gusanos de seda en el Imperio Bizantino. Según cuenta la tradición, viajaron hasta China, donde consiguieron huevos de gusano de seda y los sacaron del país escondidos dentro de bastones de bambú huecos. Con aquel ingenioso gesto comenzó a romperse el monopolio que China había mantenido durante siglos sobre la producción de seda, cambiando para siempre la historia de uno de los productos más valiosos del mundo antiguo. Su importancia histórica se prolongó incluso después de su declive: en el siglo XVI, el comercio transpacífico articulado por el Galeón de Manila dentro del Imperio español puede considerarse una prolongación oceánica de esas antiguas conexiones. Gracias a esta red que unía Manila con Acapulco, Asia, América y Europa quedaron integradas en un sistema comercial continuo, contribuyendo decisivamente a la primera globalización de la historia. Al mismo tiempo, la llegada de seda en bruto —procedente de los capullos del gusano de seda— permitió el desarrollo de una importante industria sedera en España, especialmente en ciudades como Valencia, Toledo, Granada, La Vera, o el valle del Tiétar. Durante siglos, esta actividad alcanzó tal relevancia económica que llegó a rivalizar con el poder de la Mesta y la gran industria lanera castellana. Las orugas, una amenaza para nuestros bonsáis Hoy quiero hablarles, aunque sea brevemente, no en concreto de los gusanos de seda —y pido disculpas por desviarme un momento del tema— sino de las orugas de mariposa en general. Estos pequeños insectos, que a primera vista pueden parecer inofensivos, pero que pueden convertirse en una seria amenaza para nuestros árboles cultivados en maceta. Si no se detectan a tiempo, son capaces de devorar gran parte del follaje en muy poco tiempo, debilitando seriamente al árbol. ¿Gusanos u orugas? Aunque en el lenguaje cotidiano solemos utilizar las palabras “gusano” y “oruga” como si fueran sinónimos, desde el punto de vista biológico no significan lo mismo. El término gusano es una denominación amplia y poco precisa que se emplea para describir animales de cuerpo blando, alargado y, por lo general, sin patas visibles. Bajo esa palabra pueden incluirse organismos muy distintos entre sí, como las lombrices de tierra, ciertas larvas de mosca o incluso parásitos internos. La oruga, en cambio, es un concepto específico: designa exclusivamente la fase larvaria de las mariposas y polillas, insectos pertenecientes al orden Lepidoptera. La oruga posee una cabeza bien diferenciada con potentes mandíbulas masticadoras, tres pares de patas verdaderas en el tórax y varias falsas patas abdominales que le permiten sujetarse con firmeza a hojas y ramas. Además, muchas especies producen seda y atraviesan un proceso de metamorfosis completa hasta transformarse en crisálida y, finalmente, en mariposa adulta. En consecuencia, todas las orugas pueden considerarse gusanos en el lenguaje coloquial, pero no todos los gusanos son orugas. En el ámbito técnico —especialmente cuando hablamos de plagas en bonsái o agricultura— lo correcto es emplear el término oruga cuando nos referimos a la larva de una mariposa o polilla. Entre los llamados gusanos se incluyen distintos grupos zoológicos, como los nematodos, de los que hablaremos en próximos artículos; los platelmintos; y los anélidos, entre los que se encuentra la lombriz de tierra (familia Lumbricidae), que mostramos en la fotografía. En la otra imagen, y como ejemplo de una oruga bien conocida por todos, presentamos la procesionaria del pino (Thaumetopoea

Orugas de Mariposa: Enemigo Silencioso (primera parte) Leer más »

mosca blanca portada Laos Garden

Llegó la hora de la mosca blanca (segunda parte)

Llegó la hora de la mosca blanca (Segunda parte) En la primera entrega de esta serie de artículos dedicados a la mosca blanca, abordamos los distintos géneros de este insecto, así como su morfología y ciclo reproductivo. En esta ocasión, nos enfocamos en un aspecto más práctico: cómo identificar los daños que provoca en nuestros bonsáis y qué métodos tenemos a disposición para controlar esta plaga, incluyendo los tratamientos y productos más comúnmente utilizados para combatirla. Síntomas y como luchar contra la plaga Los indicios de una infestación de mosca blanca en bonsáis pueden confundirse fácilmente con los síntomas provocados por los pulgones o las cochinillas, ya que ambos insectos comparten hábitos alimenticios similares y, por tanto, causan daños comparables en las plantas. Infestación de mosca blanca Infestación de cochinilla La detección temprana suele requerir una inspección minuciosa del envés de las hojas jóvenes, donde las hembras depositan sus huevos. En infestaciones avanzadas, resulta sencillo observar en estas mismas zonas los puparios —estructuras residuales del desarrollo larvario— de los que emergen los adultos. Como indicamos en el artículo anterior, los ejemplares adultos, de color blanco brillante, pueden llegar a formar colonias tan numerosas que cubren parcialmente las hojas, comprometiendo la salud del árbol. Como consecuencia de la secreción azucarada conocida como melaza, es frecuente la aparición de negrilla —un hongo de color oscuro—, así como la presencia de hormigas atraídas por esta sustancia, que suelen deambular por los brotes tiernos en busca de alimento. Métodos de control El manejo de una plaga de mosca blanca comparte muchas similitudes con el control de otras plagas comunes como los pulgones o las cochinillas. No obstante, es importante tener en cuenta que la mosca blanca muestra una mayor tolerancia al calor, lo que la convierte en una presencia más habitual durante los meses de verano, cuando otras plagas tienden a disminuir. Un primer paso fundamental consiste en revisar cuidadosamente todos los bonsáis de la colección, así como las plantas ornamentales cercanas. Este control inicial puede ser clave para detectar el foco del problema y evitar que la infestación se propague. Tratamientos ecológicos Entre las medidas de control más habituales se encuentra la eliminación mecánica. Aunque podría pensarse que el uso de una manguera con agua a presión ayudaría a eliminar adultos y larvas, este método resulta poco efectivo. Las moscas blancas tienen la capacidad de alzar el vuelo rápidamente ante cualquier perturbación, y sus huevos, firmemente adheridos al envés de las hojas, no se desprenden con facilidad. La aplicación de productos específicos durante el invierno, como el líquido de jin y ovicidas, se convierte en nuestra primera línea de defensa. Estas sustancias actúan impidiendo que los huevos de la cochinilla eclosionen cuando la primavera despierte.  Pero la guerra contra las plagas no se gana solo con acciones preventivas. Es crucial mantener una vigilancia constante y actuar ante las primeras señales de infestación. Al inicio de la primavera, cuando la vida comienza a resurgir y las plantas muestran sus primeros brotes, debemos estar alerta. Si permitimos que las plagas se afiancen, su número crecerá exponencialmente, y lo que podría haberse resuelto con una escaramuza se convertirá en una batalla campal. JABÓN POTÁSICO. Son soluciones potásicas que en distintas concentraciones atacan a los insectos sin dañar la planta ni el medio ambiente. Hay muchos en el mercado. EXTRACTOS DE AJO U ORTIGA. Pueden comprarse, hay muchos en el mercado, o prepararse de manera casera, macerando estos vegetales en agua. Son eficaces para controlar las plagas EXTRACTO DE NEEM. También hay varias marcas que lo comercializan, se trata de un producto procedente de la Azadirachta, un árbol que tiene un compuesto natural que ataca a los procesos metabólicos de los insectos interfiriendo en sus hormonas e impidiendo que completen su ciclo de desarrollo correctamente. Tratamientos químicos Los productos que presentamos a continuación son un ejemplo de los muchos que pueden encontrarse en el mercado. La mayor parte de los químicos son difícilmente adquiribles para el consumo doméstico, ya que son muy contaminantes y por lo general requieren de la presentación del carnet de manipulador y aplicador de productos fitosanitarios para su adquisición. Posteriormente, listaremos también productos de uso doméstico. Confidor, BAYER Insecticida sistémico (entra en el sistema radicular de la planta). Su principio activo es el IMIDACLOPRID, actúa además por contacto e ingestión. Dosis:  1 ml x Litro. 1 aplicación cada 15 o 20 días. Repetir hasta solucionar el problema, normalmente un par de aplicaciones es suficiente. Tiene una elevada persistencia y está indicado para plagas muy extendidas o incipientes. Dursban, BAYER Insecticida de contacto, no es absorbido por la planta. El principio activo es CLORPIRIFOS Dosis: 2 ml x Litro. 1 aplicación cada 15 o 20 días. Repetir hasta solucionar el problema, normalmente un par de aplicaciones es suficiente. Se indica en tratamientos de choque y tiene una gran persistencia. Nurelle, DOW AGROSCIENCES Se trata de una piretrina sintética. Las piretrinas son compuestos con propiedades insecticidas que son producidos por las propias plantas. El principio activo es CIPERMETRINA. No es sistémico, pero actúa por contacto e ingestión. Dosis: 0,5 ml x Litro. Una vez por semana, repitiendo la aplicación por 3 o 4 semanas, ya que las piretrinas se degradan rápidamente. Tratamientos domésticos En Laos Garden, no obstante, disponemos de insecticidas-acaricidas formulados específicamente para su uso no profesional, que han demostrado ser eficaces en la lucha contra la araña roja. Entre ellos destaca KAY 24, un producto derivado de ácidos aminados con alta actividad acaricida e insecticida. Actúa tanto por contacto como por ingestión, y su eficacia se basa en el bloqueo del sistema nervioso central y periférico de las plagas, lo que lo convierte en una opción práctica y efectiva para el aficionado que busca resultados sin comprometer la seguridad. Otros fitosanitarios disponibles en Laos Garden Créditos: Biobee. La Mosca blanca de los invernaderos.  Plagas y enfermedades de los bonsáis. Juli Pascual Lluís. Fotos insectos licencia Adobe Stock Laos Garden. Invesa. Mosca blanca.  Archivo Laos Garden.

Llegó la hora de la mosca blanca (segunda parte) Leer más »