ARACNIDOS

Los arácnidos son una de las plagas más comunes y dañinas en el cultivo de bonsáis. En esta sección encontrarás toda la información necesaria para identificar, prevenir y combatir ácaros y otros arácnidos que afectan la salud de tus bonsáis. Desde la temida araña roja hasta otros ácaros menos conocidos, te ofrecemos guías prácticas, consejos expertos y soluciones fitosanitarias específicas para mantener tus bonsáis fuertes y libres de plagas. En Los Garden, sabemos que un bonsái sano empieza por un buen cuidado preventivo y el uso adecuado de tratamientos.

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Llegó la hora de la araña roja (Segunda parte)

Llegó la hora de la araña roja (2ª parte) En el primer artículo dedicado a la araña roja abordamos cómo identificar estos diminutos ácaros y cuáles son los síntomas que presentan las plantas afectadas por su presencia. En esta nueva entrega profundizaremos en su ciclo reproductivo y exploraremos las distintas estrategias para controlar la plaga, incluyendo tanto tratamientos químicos como opciones ecológicas. Morfología y ciclo reproductivo Como mencionamos anteriormente, los ácaros son arácnidos de tamaño microscópico, que suelen medir entre 0,1 y 3 milímetros. Su coloración varía notablemente, influida tanto por su dieta como por las condiciones climáticas. Es posible encontrarlos en tonos rojizos o anaranjados, aunque también pueden ser pardos, verdes o amarillos. El cuerpo de estos diminutos animales se divide en dos partes: el gnatosoma, que corresponde a la cabeza, y el idiosoma, que agrupa el resto del cuerpo. En la zona cefálica se encuentran los quelíceros, unas estructuras que, en las especies fitófagas, se transforman en finos estiletes diseñados para perforar los tejidos vegetales y succionar sus jugos. Junto a los estiletes se sitúan los pedipalpos, apéndices con función sensorial que suplen la ausencia de antenas. Algunos ácaros también poseen ojos simples u ocelos, en número de hasta tres pares. En cuanto al cuerpo, presentan cuatro pares de patas, y muchas especies desarrollan glándulas especializadas capaces de secretar hilos de seda. Tipos de ácaros adultos. Ciclo reproductivo. El peligro de la araña roja La araña roja representa una amenaza significativa para los bonsáis, especialmente cuando la infestación alcanza niveles elevados. Al alimentarse del jugo celular extraído de las capas más superficiales de las hojas —ya que sus cortos estiletes no les permiten llegar a los vasos conductores— estos diminutos ácaros provocan un deterioro progresivo en la salud del árbol. El riesgo se intensifica en condiciones ambientales favorables para su desarrollo, es decir, cuando las temperaturas son elevadas y la humedad ambiental es baja. En este entorno, los ácaros se reproducen con gran rapidez y pueden dispersarse fácilmente de una planta a otra, transportados por el viento. Además, su saliva puede actuar como vector de virus perjudiciales, lo que representa un peligro añadido, especialmente en especies frutales. Ejemplar de pre-bonsái sano de Vitis Vinifera. Laos Garden Hoja de Vitis Vinifera afectada por Colomerus vitis. La especie Colomerus vitis, conocida como el ácaro de la vid, provoca en las hojas de la planta una característica inflamación que se manifiesta en forma de pequeñas ampollas. Estrategias para controlar la araña roja Eliminar una plaga de araña roja no siempre es tarea sencilla. Uno de los principales desafíos es que distintas fases del ciclo vital del ácaro suelen coincidir en el tiempo. Esto significa que, aunque apliquemos acaricidas y parezca que el problema ha desaparecido, los huevos no afectados pueden eclosionar más tarde y reiniciar la infestación, causando nuevos daños en nuestros bonsáis. Para contener la propagación, es crucial revisar los ejemplares cercanos y asegurarse de que estén libres de ácaros. Tal como explicamos en la primera parte de este artículo, existen métodos sencillos de detección que conviene aplicar de forma periódica. El uso de agua a presión puede servir como medida de apoyo, aunque rara vez es suficiente por sí sola, ya que no logra eliminar los huevos adheridos a las hojas. Por ello, será necesario recurrir a tratamientos específicos, que pueden ser tanto ecológicos como químicos, según el enfoque de cada cultivador y el grado de avance de la infestación. Opciones ecológicas para el control de la plaga SulfatoYdio azufre orgánico sistémico 1 l Laos Garden AZUFRE. Entre las opciones ecológicas para combatir la araña roja, el azufre destaca por ser una alternativa efectiva, limpia y respetuosa con el medio ambiente. Puede aplicarse en forma de polvo o disuelto en agua, siendo esta última presentación más recomendable por su mayor seguridad y facilidad de aplicación. El azufre actúa por contacto: al liberar ciertos gases, afecta el sistema respiratorio de los ácaros, provocando su muerte. No obstante, es importante tener precaución con su uso, especialmente en forma pulverulenta, ya que en determinadas condiciones —como la exposición directa al sol— puede causar quemaduras en las hojas del bonsái. Por ello, se recomienda aplicar el tratamiento en las horas más frescas del día, preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer. JABÓN POTÁSICO. Son soluciones potásicas que en distintas concentraciones atacan a los ácaros sin dañar la planta ni el medio ambiente. Hay muchos en el mercado. ÁCAROS DEPREDADORES. En la actualidad, el uso de ácaros depredadores se ha consolidado como una estrategia eficaz y ecológica para el control de la araña roja. Una de las especies más utilizadas es Neoseiulus californicus, conocida por su capacidad para alimentarse de todas las fases del ciclo de vida del ácaro plaga. Estos depredadores se comercializan en pequeñas bolsas que se colocan colgadas directamente en el árbol afectado. Desde allí, los ácaros beneficiosos se dispersan de forma natural por el follaje en busca de su presa, ayudando a reducir la infestación de manera progresiva y sostenible. Germán Colmenares Junípero tratado con Neoseiulus californicus (ácaros depredadores de otros ácaros), ejemplar propiedad de Germán Colmenares. Desde hace ya un tiempo, tenemos la fortuna de contar en Laos Garden con la colaboración de Germán Colmenares, un excelente profesional y un apoyo fundamental en el manejo de plagas. Me gustaría hacer una breve pausa para destacar una muestra de su trabajo en uno de nuestros bonsáis. Una muestra del cuidado y la dedicación de Germán en Laos Garden, reflejada en este árbol antes y después de su intervención. Uso de acaricidas en el manejo de plagas Retomando el tema de la araña roja, pasamos ahora a los tratamientos químicos, que siguen siendo, en muchos casos, la opción más eficaz para controlar infestaciones avanzadas. Los acaricidas específicos ofrecen buenos resultados, aunque su uso requiere ciertas consideraciones importantes. En primer lugar, muchos de estos productos están sujetos a una regulación cada vez más estricta, y su adquisición y aplicación suelen requerir el carné de manipulador de productos fitosanitarios. Además,

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Llegó la hora de la araña roja (Primera parte)

Llegó la hora de la araña roja (1ª parte) Las arañas que todos conocemos —esas que habitan en los rincones sombríos de nuestras casas y jardines, tejiendo finas telas para atrapar insectos— no representan una amenaza para nuestros bonsáis. De hecho, lejos de ser un problema, pueden convertirse en valiosas aliadas en el control natural de plagas, ayudando a mantener a raya poblaciones de insectos que, si se desbordan, sí podrían perjudicar nuestras plantas. Sin embargo, no todos los arácnidos juegan a nuestro favor. Existen otros miembros de este grupo, mucho más pequeños y discretos, que sí pueden comprometer seriamente la salud de nuestros árboles. Es el caso de ciertos ácaros, cuyas actividades pasan desapercibidas hasta que los síntomas en el bonsái ya son evidentes. Araña cazando insectos, son inofensivas para nuestros árboles. En los primeros módulos del curso de Técnico Especialista en Fitosanitarios se enfatiza la importancia de diferenciar correctamente los tipos de plagas, ya que una identificación errónea puede llevar a tratamientos ineficaces. Un ejemplo muy común es el de la araña roja, un ácaro que suele confundirse con insectos y, por tanto, muchas veces se combate erróneamente con insecticidas. Sin embargo, al tratarse de un arácnido, requiere el uso de acaricidas específicos para su control. Los ácaros forman parte del grupo de los arácnidos, junto con las arañas y los escorpiones. Son organismos extraordinariamente adaptables, presentes en prácticamente todos los ecosistemas imaginables: desde la tundra hasta los desiertos, pasando por selvas tropicales e incluso medios acuáticos. Aunque se han descrito cerca de 60.000 especies de ácaros, los expertos estiman que podrían existir hasta medio millón más aún no identificadas. Dentro de este vasto grupo, aquellos que nos interesan como plagas agrícolas pertenecen principalmente al suborden Actinedida. Estos ácaros pueden afectar diversas partes de las plantas, desde hojas y frutos hasta bulbos y raíces, comprometiendo su salud y rendimiento si no se controlan adecuadamente. Ácaros peligrosos para la salud de nuestros bonsáis. Las especies que más vemos en nuestros bonsáis: Araña roja de los cítricos: Panonychus citri. Araña roja de los frutales, también llamada de los olmos: Panonychus ulmi. Araña amarilla: Tetranychus sp. Araña parda: Bryobia sp. Araña del fresno: Eriophyes. Acaro de las maravillas: Aceria sheldoni. Cómo reconocer los daños causados por ácaros en los bonsáis Uno de los signos más característicos de un ataque de ácaros es la aparición de pequeños puntos amarillos en la superficie de las hojas. Esta mancha fina y dispersa le da al follaje un aspecto apagado y sin brillo, muy distinto al verdor saludable habitual. Cuando la plaga avanza sin control, el daño se extiende: las hojas pierden completamente su color, volviéndose de un amarillo uniforme, aunque en algunos casos los nervios centrales permanecen verdes. Con el tiempo, esta situación lleva a una pérdida masiva de hojas, debilitando seriamente la planta. Decoloración por picaduras de araña roja. Los juníperos infectados presentan un tono grisáceo y apagado en su follaje, y es frecuente encontrar finos hilos de seda entre sus ramas, una señal clara de la presencia de estos diminutos arácnidos. Aunque es posible ver las arañas adultas —especialmente en el envés de las hojas si se tiene buena vista—, para observar los huevos o identificar la especie con precisión, se necesita una lupa binocular. Sedas o telarañas de araña roja (Tetranychus urticae). Cuando la plaga aún no se ha manifestado de forma evidente, existe un método simple pero muy eficaz para detectar la presencia de ácaros en nuestros bonsáis. Solo necesitamos una hoja de papel blanco. Colócala bajo las ramas sospechosas y agítalas suavemente. Lo que caiga sobre el papel nos dará pistas valiosas. Si al observar con atención notamos pequeños puntos móviles o, al doblar el papel y frotar sus caras entre sí, aparecen pequeñas marcas en forma de estelas rojizas, amarillas o verdosas, es muy probable que estemos ante un caso temprano de araña roja. Este truco de detección precoz me lo enseñó hace casi veinte años Mario Komsta, maestro del bonsái reconocido por aficionados y expertos de todo el mundo. Desde entonces, se ha convertido en una herramienta indispensable en mis rutinas de revisión: sencilla, rápida y sorprendentemente efectiva. En frutales como los manzanos, los efectos de una infestación severa son muy evidentes: las hojas adquieren un color mate muy característico, y no es raro ver a simple vista pequeñas arañas rojas moviéndose con rapidez por la superficie foliar. Otro síntoma común, especialmente visible en brotes jóvenes, es la deformación de las hojas, que pueden curvarse o arrugarse, adquiriendo formas inusuales como la de una hoz. En ciertas especies de pino, los brotes más recientes pueden parecer «quemados», cuando en realidad se trata del resultado de un ataque de araña roja. Pinos infestados con ácaros de las maravillas. Archivo Laos Garden. En los últimos años, la presencia de ácaros en pinos se ha vuelto cada vez más habitual en la cuenca mediterránea, especialmente en Mallorca, y lamentablemente comienza a extenderse a nuevas regiones. El motivo es simple: se adapta con facilidad a climas cálidos, y con el aumento progresivo de las temperaturas, encuentra condiciones cada vez más favorables. Hablamos del conocido ácaro de las maravillas (Aceria sheldoni), un organismo microscópico que resulta invisible a simple vista, pero cuyas consecuencias pueden ser notables. Este ácaro vive y se alimenta en el interior de las yemas de los pinos, mostrando especial afinidad por el Pinus sylvestris. Su capacidad para pasar desapercibido y su localización tan específica hacen que, en muchas ocasiones, el diagnóstico llegue tarde, cuando el daño ya es evidente. De ahí la importancia de conocerlo y aprender a prevenir su avance. Hasta aquí llega nuestra entrega de hoy. En la próxima publicación profundizaremos en el ciclo reproductivo de los ácaros y abordaremos los métodos de control más utilizados, así como los tratamientos más eficaces para mantener a raya esta plaga. ¡No te la pierdas! Fitosanitarios en Laos Garden. Llego la hora de la araña roja (Segunda parte) Créditos:  Plagas y enfermedades de los bonsáis. Juli Pascual Lluís. Como

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