PASTAS EN LAS MECETAS DE BONSÁI

Las pastas empleadas en macetas de bonsái son la base de toda pieza cerámica y determinan tanto su resistencia como su acabado final. En esta sección exploramos los distintos tipos de arcillas y pastas cerámicas utilizadas en la creación de macetas para bonsái, desde pastas de alta temperatura hasta mezclas más porosas. Aprende cómo influyen en el drenaje, la durabilidad y la estética, y por qué elegir la pasta adecuada es clave para el desarrollo saludable del bonsái. En Los Garden, te acercamos al conocimiento técnico que hay detrás de cada maceta.

pasta cerámica Kakuzan Laos Garden

Pasión por la cerámica XXX. Pastas empleadas en las macetas de bonsái (3ªparte).

Pastas empleadas en las macetas de bonsái (III): Las arcillas grisáceas. Cuando la arcilla se somete a altas temperaturas, ocurre una transformación fascinante: sus partículas se funden entre sí y el material se endurece, convirtiéndose en cerámica. Este nuevo cuerpo adquiere una solidez tal que, en muchos casos, supera en durabilidad a la propia roca. Pero antes de llegar al horno, la arcilla es sorprendentemente dócil. Su cualidad más destacada —la plasticidad— le permite conservar la forma que le damos al modelarla. La facilidad o dificultad para trabajarla dependerá, precisamente, del grado de esta plasticidad. Desde el punto de vista geológico, existen dos grandes tipos de arcilla: las primarias (también llamadas residuales) y las secundarias o sedimentarias. Las primeras son raras; se encuentran justo donde se formaron, sin haber sido transportadas. Las segundas, más comunes, han viajado: el agua y otros agentes naturales las han desplazado y depositado en capas sedimentarias. Un ejemplo de arcilla primaria es el caolín, conocido por su gran pureza. Sin embargo, su estructura mineral le confiere una plasticidad baja. Por el contrario, las arcillas sedimentarias, al haber estado expuestas durante más tiempo a la erosión, presentan partículas más descompuestas, lo que las hace mucho más plásticas. Aun así, rara vez se emplea una arcilla tal como se encuentra en la naturaleza. Para obtener una mezcla adecuada —que combine plasticidad, resistencia, contracción y una temperatura de cocción adecuada—, es común añadir otros materiales que equilibren sus propiedades. Koji Watanabe del horno Kakuzan Toen de Tokoname repasando una maceta para bonsái con pasta aún fresca. Volvamos al desconocido mundo de las pastas cerámicas que se emplean en Japón para las macetas de bonsái, centrándonos esta vez en aquellas de tonos oscuros —grises y negruzcos— que se utilizaron con frecuencia durante el siglo pasado en la producción de macetas en Tokoname. Uno de los ejemplos más representativos son las tipologías WU-DEI. En chino, “Wu” evoca el color del cuervo: no un negro absoluto, sino más bien un tono de carbón con matices pardos. Por su parte, “Dei” alude a la cerámica de barro cocido sin esmaltar. Aunque estas piezas suelen ser de origen chino y bastante antiguas, también existen numerosas macetas japonesas que buscan emular esos mismos matices sobrios y profundos. Antigua maceta para bonsái Yamaaki de pasta Wu-Dei con detalladas patas de nube y elegante diseño. Archivo Laos Garden. Con el tiempo, estas pastas evolucionaron hacia tonalidades más grises y compactas, dando paso al llamado HAIIRO NO DORO o barro gris. Este tipo de cerámica, conocido también como SHOUWA-DEI, destaca por su gran dureza y textura refinada, y representa una transición hacia estilos más contemporáneos sin perder la esencia tradicional. Maravilloso ejemplar de itoigawa, que ha participado en numerosas exposiciones. Una auténtica obra maestra, de gran elegancia y precioso juego de movimientos, venas vivas y madera muerta. La maceta, en tono Haiiro no doro, es una antigua obra de Yamaaki. Colección Laos Garden. Otra pieza destacada de la legendaria casa Yamaaki, específicamente de la tercera generación, representada por Kataoka Toshio. Se trata de una maceta rectangular elaborada en pasta Haiiro no doro, una arcilla grisácea que aporta un carácter sobrio y sereno a la obra. Colección Laos Garden. KOKU-DEI: un tono profundo y elegante En la rica paleta de colores que caracteriza a la cerámica japonesa, el término Koku-dei (黒泥) se refiere a un tono oscuro y profundo que, aunque su nombre incluya la palabra «negro» (koku), en realidad describe un color parduzco oscuro. En esta antigua maceta firmada por Shousen, maestro de la primera generación de la casa Yamaaki, se revela con claridad la esencia del tono Koku-dei. Este matiz, oscuro y profundo, contrasta aquí con la presencia de zonas sutilmente rojizas, resultado del uso de arcillas ricas en hierro. Al ser cocidas a altas temperaturas, estas arcillas adquieren una tonalidad cálida y orgánica que evoca la tierra mojada tras la lluvia. Lo que convierte esta pieza en una auténtica joya no es solo su color, sino también la textura de su pasta. El grano terroso, perceptible tanto a la vista como al tacto, aporta un carácter natural y sobrio que habla del refinamiento artesanal alcanzado por Shousen. Es una textura que no solo complementa la estética de la maceta, sino que potencia su capacidad para dialogar con el bonsái que contiene. Sobre esta textura tan especial profundizaremos a continuación, ya que encierra detalles que merecen una mirada atenta y una apreciación pausada. ARA-DEI Ara-Shudei es una denominación que une dos elementos clave del lenguaje cerámico japonés: Ara, que significa textura rugosa, y Shudei, que hace referencia al característico tono rojizo de ciertas arcillas. El resultado son macetas de color rojo profundo con una superficie deliberadamente rugosa, que aportan una sensación de rusticidad y fuerza visual muy particular. Dentro del legado de Shousen, maestro alfarero de la primera generación de Yamaaki, encontramos ejemplos notables de este estilo en tonos grisáceos, las denominadas Ara-Dei. Algunas de sus piezas más buscadas son las macetas «tipo Ara» con textura de grano de madera, como las que mostramos en los anteriores ejemplos. En la superficie simula vetas naturales, casi como si la cerámica misma hubiese absorbido la memoria de un tronco antiguo. Además, Shousen también experimentó con impresiones en la arcilla, creando macetas rugosas decoradas con sellos de monedas antiguas, un detalle que añade un componente histórico y simbólico a cada pieza. Estas macetas no solo destacan por su textura, sino también por la intención artística que las convierte en verdaderas piezas de colección. Este tipo de acabados invitan al tacto y a la contemplación cercana. U-DEI El término U-DEI (烏泥) se refiere a un tono negro profundo, también conocido como «color del gallo». Es una de las muchas denominaciones que los ceramistas japoneses utilizan para clasificar las pastas y colores de las macetas de bonsái, pero en este caso también hacen hincapié en la textura, en esos elegantes acabados brillantes y bruñidos.  Antigua maceta en pasta U-dei con sello Yamaaki. Esperamos que este artículo os haya resultado interesante. A lo largo

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pastas LaosGarden 2

Pasión por la cerámica XXIX. Las pastas de las macetas de bonsái (2ª parte).

Pastas empleadas en las macetas de bonsái (II): Las arcillas rojizas. Continuando nuestra travesía por el desconocido mundo de las pastas cerámicas en la creación de macetas para bonsái, retomamos el hilo donde lo dejamos en el artículo anterior. En aquella ocasión, abordamos cómo los ceramistas han dedicado incontables horas al estudio y la evolución de las arcillas que dan forma a su arte. Un ejemplo elocuente de este empeño se encuentra en los hornos de Tokoname, especialmente en el célebre horno Yamaaki, donde tradición e innovación se entrelazan con maestría. Inspirados por la textura y el carácter de las antiguas macetas chinas conocidas como Udei, estos artesanos japoneses se esfuerzan por recrear ese grano distintivo que las hace únicas. Para lograrlo, recurren a la importación de shisa, una arcilla arenosa de delicados matices púrpuras, proveniente de Gikou, en la provincia china de Jiangsu. Esta elección no obedece al azar: responde a una búsqueda consciente de autenticidad estética y rigor material. Es, en esencia, una forma de rendir homenaje a la herencia cultural, sin perder de vista la excelencia técnica que distingue a la cerámica contemporánea de alta calidad. Antigua maceta china para bonsái de shisa. Archivo Laos Garden.  La nobleza de las pastas rojizas en la cerámica para bonsái Hoy nos adentraremos en el fascinante mundo de las pastas rojizas, aquellas que hunden sus raíces en las antiguas y veneradas pastas de shisa o zisha, tan admiradas a lo largo y ancho del mundo. Pero antes de sumergirnos en sus particularidades, es necesario hacer algunas precisiones esenciales. En el arte del bonsái, las macetas de cerámica reciben el nombre de Toki o Hachi-Toki. La primera gran distinción al clasificar una maceta para bonsái —o Hachi— es entre aquellas esmaltadas, conocidas como Kurushi-mono, y las que no lo están, denominadas Dei-mono. Elegante maceta Koshousen. Este modelo es empleado de manera clásica para pinos.  Dimensiones: 39 x 30 x 12 cm. Colección Laos Garden.  Por norma general, las macetas sin esmaltar se reservan para coníferas, mientras que las esmaltadas se asocian con especies caducas. No obstante, como en todo arte refinado, existen excepciones y matices. Para centrarnos en las pastas utilizadas en la confección de estas piezas, pondremos el foco en las macetas sin esmaltar. Entre las más notables —como ya señalamos en el artículo dedicado a los sellos más comunes de Tokoname— destacan las elaboradas con pastas rojizas, que dan lugar al estilo conocido como Shudei-yaki. Estas son las más representativas y empleadas en el mundo del bonsái. Como vimos en el listado del artículo anterior, existen muchos otros tipos de pastas cerámicas empleadas en la alfarería para bonsáis, cada una con sus matices y particularidades. Entre ellas se encuentran las pastas de arcilla blanca, o Hakudei-yaki, menos comunes y, por lo general, esmaltadas; también las llamadas Haiiro no doro, de tonalidades grisáceas, de las que nos ocuparemos próximamente.    Maceta en forma de mokko de la casa Zhang Zicheng, Yixing, China. Las pastas Hakudei-Yaki son actas para decorar con pinturas a mano o serigrafiados. Colección Laos Garden. Sin embargo, ninguna de estas variantes ha alcanzado la misma estima que las pastas de tonos rojizos, cuya calidez y sobriedad las han convertido en favoritas entre aficionados y maestros por igual. A este universo de posibilidades se suman incontables variantes, cada una con su propia belleza y carácter. Así, la elección de una maceta deja de ser un gesto meramente funcional para convertirse en una expresión íntima, estrechamente vinculada al espíritu del bonsái. Pastas rojizas: variedad y elegancia. Entre ceramistas europeos —y me atrevería a decir, también de otras latitudes— existe una inquietud compartida: la dificultad de encontrar arcillas que ofrezcan los intensos tonos rojizos tan característicos del sudeste asiático. Estas tierras, naturalmente ricas en hierro, producen pastas que al cocerse revelan una paleta vibrante de rojos y púrpuras que pocos materiales logran igualar. Si bien es posible hallar arcillas con un contenido mineral similar, la arcilla natural más común es la arcilla roja de superficie, la mayoría están formuladas para cocciones a baja temperatura. El óxido de hierro que contiene le aporta su característico color; en combinación con la sílice y la alúmina, facilita la vitrificación de la arcilla. Reproducir esos mismos matices en alta temperatura resulta, por decir lo menos, un verdadero reto técnico. No son pocos los colegas que me han preguntado si sería posible importar estas pastas únicas, atraídos por la fuerza cromática que ofrecen y por la profundidad expresiva que aportan a las piezas. Plancha para confeccionar macetas en el horno Kakuzan de Tokoname. A veces, enumerar los nombres asignados a los distintos matices de las pastas rojizas puede tornarse en una tarea tediosa. La sutil frontera que separa un tono de otro se desdibuja con facilidad, especialmente cuando las combinaciones posibles son tan vastas como la imaginación del ceramista lo permita. Confío en que los ejemplos que presento a continuación contribuyan a clarificar el tema y nos ayuden a formarnos una idea más precisa.  SHU-DEI: Bermellón o rojo (朱泥)  Cuando se incorpora shisa, un tipo de arcilla hoy en día difícil de encontrar, las tonalidades adquieren matices púrpuras. A menudo, los términos Shu-dei y Shi-dei se usan para referirse a esta misma gama de colores.Shu-dei se distingue por su característico rojo bermellón, un tono intenso que se logra gracias a la mezcla arcillas arenosas de color rojo originaria de la provincia china de Jiangsu llamada «Zhuni» o de arcillas rojizas ricas en oxido de hierro procedentes de la prefectura de Aichi en japón. Su acabado vibrante y textura aterciopelada la convierten en una de las favoritas dentro del arte del bonsái y la cerámica para el té.  Estos tonos rojizos o bermellón, son muy empleados en la propia prefectura de Aichi, donde se encuentran dos de los seis hornos tradicionales del país «Rokkoyo»: Tokoname y Seto.  También es importante la cocción, denominada «apagada» o «Sanpo-Yaki». Los hornos pueden sellarse para que, una vez privados de oxigeno, las piezas adquieran los característicos tonos rojizos.    Antigua maceta

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PastAs cerámicas, Hidemi Kataoka. LaosGarden 3

Pasión por la cerámica XXVIII. Las pastas de las macetas de bonsái (1ª parte).

Pastas empleadas en las macetas de bonsái (I): Tipos de pastas Iniciamos hoy una serie de artículos dedicados a un tema sobre el que existe escasa documentación y que rara vez es objeto de reflexión en los restringidos círculos especializados en el arte del bonsái. Nos referimos, concretamente, a las pastas cerámicas, a las arcillas con las que se confeccionan las macetas, soporte esencial sobre el que reposan y se elevan estas pequeñas obras maestras. Las macetas pueden agruparse, en términos generales, en dos categorías fundamentales atendiendo al material en que se producen: las piezas cerámicas —resultado de la transformación térmica del barro, la arcilla y sus variantes—, y los recipientes de otros materiales; poliméricos como el plástico o la mica. Hablaremos de ellos en nuestro artículo dedicado a las macetas de cultivo.  Las macetas elaboradas con mica combinan aproximadamente un 80 % de este mineral con un 15 % de polietileno y un 5 % de grafito. Gracias a esta composición, regulan de forma natural la temperatura del sustrato. Además, destacan por tener las mismas formas que las de cerámica, su gran resistencia —son casi imposibles de romper— y resultan una alternativa mucho más asequible que las macetas de cerámica. Es cierto que últimamente no se encuentran con facilidad. Dentro del ámbito cerámico, cada material responde a una composición específica y a un rango térmico de cocción que determinan su porosidad, su resistencia y su comportamiento frente a la humedad y a los cambios ambientales. La terracota, compuesta esencialmente por arcilla y barro decantado, se somete a una cocción que oscila entre los 1.000 y los 1.080 °C. Este intervalo relativamente moderado confiere a la pieza su característico tono cálido y una porosidad que permite la respiración del sustrato. El gres, por su parte, integra arcilla, chamota, minerales y áridos como la arena. Su cocción, situada en el rango elevado de los 1.200 a 1.300 °C, vitrifica parcialmente la mezcla y produce un material compacto, de baja absorción y notable resistencia mecánica. La porcelana, elaborada con arcilla pura, caolín, feldespato y sílice, alcanza temperaturas próximas a los 1.300 °C. Este proceso origina un cuerpo cerámico fino y altamente vitrificado, de gran densidad y una blancura que históricamente se ha asociado al refinamiento y la precisión técnica. Finalmente, el raku combina diversos barros con chamota y talco, y se cuece entre 1.000 y 1.080 °C. Su particularidad reside en la intervención manual durante el choque térmico final, lo que confiere a cada pieza un carácter impredecible y una estética marcada por el contraste y la huella del fuego. Los tipos de pastas empleados en la cerámica para bonsái son sumamente variados y, en general, se clasifican según su color y composición. Como introducción, presentamos una breve enumeración de las más frecuentes, que abordaremos en detalle en futuras entradas del blog. Pastas en crudo y tornos preparados para los alumnos del horno Kakuzan en Tokoname.  Las arcillas que se emplean en torno suelen tener chamota muy fina.  Es importante señalar que algunas arcillas son más adecuadas para el modelado a torno, mientras que otras resultan óptimas para técnicas de modelado a mano o mediante moldes. La materia prima esencial es la arcilla, un material natural ampliamente disponible en la corteza terrestre. Durante el proceso de cocción a altas temperaturas, la arcilla pierde el agua de su estructura molecular, transformándose en cerámica. Antes de este proceso, se caracteriza por su maleabilidad y diversos grados de plasticidad. La composición de las pastas busca siempre el equilibrio ideal para cada tipo de pieza. Para lograrlo, se emplean mezclas de distintos componentes como caolín, arcilla de bola, bentonita, porcelana seca, feldespato, chamota, moloquita gruesa y fina, arena y gravilla. De la combinación de estos materiales surgen distintos tipos de pasta: gres, arcilla roja de superficie o arcilla refractaria.   Clasificación de las pastas según su color   Pastas rojizas: Muy ricas en hierro, analizaremos en detalle este tipo de pastas, de gran relevancia en la zona de Tokoname, en el próximo artículo: Pasión por la cerámica XXIX. Pequeña maceta en pasta roja del autor de Tokoname Bigei. Colección Laos Garden. Tokoname es una de las zonas alfareras del Japón de antaño. Para saber más sobre los hornos de estas regiones pincha en el enlace. Pastas de color negruzco: Son arcillas de tonos negros o grisáceos –Haiiro no-doro-. Profundizaremos sobre ellas en el futuro artículo: Pasión por la cerámica XXX.   Maceta con un elegante corte clásico del autor, igualmente de Tokoname, Kataoka Toshio del horno Yamaaki. Colección Laos Garden. Pastas claras: Existen muchos tipos de pastas claras –Hakudei-yaki- generalmente las blancas se esmaltan, entre ellas se encuentran la porcelana. También existen pastas claras refractarias como el toffee o Touka-dei o de flor de durazno que vimos en el atículo dedicado a Maruhei.    Preciosa maceta de pasta blanca del horno madrileño Kamereonpots. Colección Laos Garden. Estos términos de clasificación tienen su origen en la tradición japonesa. A continuación, presentamos las principales denominaciones:   Términos japoneses para los tipos de pastas y técnicas relacionadas   WU-DEI (烏泥): “Wu” significa color de cuervo (un negro pardo) y “Dei” barro cerámico sin esmaltar. Común en antiguas macetas chinas y en piezas japonesas que imitan estos tonos. U-DEI (鵜泥): Pasta negra o color de gallo. TOUKA-DEI (桃花泥): De color rosa dorado o flor de durazno. SHI-DEI (紫泥): Púrpura castaño, un tono entre marrón y violeta. SHU-DEI (朱泥): Pasta rojiza con matices púrpura, rojo bermellón. KOKU-DEI (黒泥): Negro parduzco, no negro absoluto. KAKI-DEI (柿泥): De tono naranja rojizo oscuro, similar al fruto del caqui. KAKU-DEI (鶴泥): Aunque “kaku” significa blanco, se refiere al marfil antiguo de las macetas chinas. ARA-SHUDEI (粗朱泥): Pasta roja de textura rugosa. SANGO-DEI (珊瑚泥): De color coral. RIHI-SHUDEI / NASHIKAWA-SHUDEI (梨皮泥): Pasta rojiza con textura de piel de pera, lograda mediante la adición de chamota o desgrasantes que confieren un aspecto granulado. NANBAN-ZARA (南蛮皿): “Nanban” alude al sur bárbaro; son macetas rústicas, de tonos apagados como marrón oscuro o rojo negruzco, de textura tosca, típicas de zonas como Bizen

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Pasión por la cerámica VII. Akiji Kataoka del horno Yamaaki

El legado cerámico de Yamaaki 山秋: tradición y maestría desde Tokoname. En la costa de la prefectura de Aichi, la ciudad de Tokoname guarda entre sus calles y talleres una de las tradiciones cerámicas más antiguas de Japón. Entre sus nombres más emblemáticos se encuentra Yamaaki 山秋, un horno con raíces profundas en la historia alfarera local, cuyo legado se ha forjado a lo largo de generaciones con paciencia, técnica y un profundo respeto por la materia. Fundado hace más de un siglo, Yamaaki no solo fue testigo del crecimiento artesanal de la región, sino protagonista clave en su consolidación. En su apogeo, llegó a reunir a más de veinte artesanos, cada uno aportando su sensibilidad única a una obra colectiva que fusiona tradición con evolución estética. El linaje cerámico de Yamaaki se ha transmitido cuidadosamente a través de tres generaciones de ceramistas, cada una dejando su impronta en la historia del taller: Akiji Kataoka, considerado la raíz del estilo pre-Yamaaki y fundador de la primera generación oficial. Sadamitsu Kataoka, segunda generación, maestro artesano que consolidó el lenguaje visual del horno. Toshio Kataoka, tercera generación, quien aportó una visión contemporánea sin perder la esencia clásica. Hiriaki Inoue, actual representante de la compañía, mantiene viva la herencia de Yamaaki, equilibrando la memoria del pasado con las demandas del presente. El nombre Yamaaki no solo remite a un linaje familiar, sino a una forma de entender el tiempo, el barro y el fuego. Es una historia escrita en arcilla, cocida en hornos de siglos y pulida por la dedicación de quienes han elegido hacer del oficio cerámico un arte de vida. AKJI KATAOKA (KINKA-SHOUSEN) KATAOKA AKIJI SEITOSHO YAMAAKI 山秋(やまあき) Antigua foto de Akiji kataoka ya anciano Los inicios de Shousen y la fundación de Yamaaki Akiji Kataoka, también conocido como Akitsugu Kataoka, fue el alma fundadora de Yamaaki, una de las fábricas de cerámica más antiguas y respetadas de Tokoname. Su nombre artístico, Juuoudou (Juodo) Shousen, es el que lo identificó en el mundo de la cerámica, aunque con el tiempo se le conocería simplemente como Shousen. Nacido el 20 de octubre de 1902, dedicó su vida al arte del barro y el fuego hasta su fallecimiento el 7 de julio de 1990. En 1917, con apenas quince años, se graduó como ceramista en la escuela municipal de cerámica de Tokoname. Tan solo tres años después, en 1920, fundó su propio taller bajo el nombre de Kataoka, con el que daría inicio a una tradición que perdura hasta nuestros días. Durante sus primeros años, Shousen se especializó en la fabricación de hibachi, antiguos braseros de carbón que, con el paso del tiempo, han encontrado una segunda vida como maceteros y recipientes decorativos. Estas piezas, habitualmente cubiertas por un esmalte vidriado, reflejan la maestría técnica y el refinado sentido estético que siempre caracterizó su obra. Algunos braseros hibachi en Laos´Garden en 2018 Los orígenes de Yamaaki: la huella de Shousen en la cerámica japonesa Antes de fundar el célebre taller Yamaaki, el maestro Shousen firmaba sus obras bajo el sello de Kinka, nombre del estudio que compartía con su amigo y socio Watanabe Keizou durante el periodo Taishō (1912–1926). Esta primera etapa marca el inicio de una trayectoria dedicada con pasión y maestría a la cerámica. Antigua maceta Taisho era (1912-1926) con sello Kinka. Dimensiones: 34 x 11,4 cm. Colección Laos Garden. En 1926, Shousen se especializa en la creación de macetas para bonsái, un giro que definirá el carácter de su obra. Un año más tarde, comienza a cocer sus piezas en un horno noborigama (登), una estructura tradicional japonesa construida en pendiente, con cámaras escalonadas conectadas que permiten una distribución eficiente del calor. Utilizado desde el siglo XVII, este tipo de horno aporta matices únicos a cada pieza, convirtiendo cada cocción en un ejercicio de sensibilidad técnica y estética. Las obras nacidas de estas cocciones llevan los sellos de Kinka (金华) y Shousen (松泉), testimonio de su doble identidad artesanal. En 1950 inicia la exportación de macetas para bonsái, y en 1957 se construye un horno de carbón dedicado a la producción de azulejos de porcelana conocidos como Saihate no Oka, que puede traducirse como “el confín de la colina”. El nombre Yamaaki se adopta oficialmente en 1961, marcando una nueva etapa en la historia del taller. Ese mismo año, su hijo Sadamitsu comienza a trabajar bajo su tutela, aunque no utilizará un sello propio hasta 1985. A lo largo de la década de 1970, la capacidad productiva del estudio se amplía con la incorporación de un horno eléctrico en 1970 y uno de gas en 1972, sin perder nunca el compromiso con la calidad artesanal. En 1978, Shousen recibe la certificación como artesano tradicional, un reconocimiento a una vida dedicada a la cerámica. Fallece en 1990 a la edad de 89 años, dejando un legado imborrable que aún perdura en cada pieza firmada con el sello de Yamaaki. Akiji Kataoka y alguno de sus sellos más representativos. La obra del maestro Kataoka Maceta de Yamaaki con detalladas patas de nube y elegante diseño. Archivo LaosGarden. Antiguo tambor de Shousen. Colección Laos Garden. Curiosa maceta de Koshousen con acabado de grano de madera. Colección LaosGarden Antigua maceta de Shousen con impresiones de monedas antiguas. Colección LaosGarden Ara significa textura rugosa. Suelen ser macetas rojas de textura rugosa. Dentro de las clásicas macetas de Shousen hay un tipo de macetas ARA que se denominan de grano de madera y también hizo macetas rugosas con impresiones de monedas. Os dejamos a continuación un enlace donde podéis consultar más información sobre este estilo de acabado en las macetas de bonsái:  [Enlace a las pastas para macetas de bonsái grisáceas] Antigua maceta de Shousen en pastas rojizas. Dimensiones: 36,5 x 26,5 x 12,5 cm Colección Laos Garden. Igualmente os dejamos a continuación un enlace donde podéis consultar más información sobre este tipo de pastas para macetas de bonsái:  [Enlace a las pastas para macetas de bonsái rojizas] Maceta con acabado piel de pera de

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Pasión por la cerámica VI. Sadamitsu del horno Yamaaki.

El legado de Yamaaki 山秋 Yamaaki es una de las fábricas de cerámica más antiguas y emblemáticas de Tokoname, ciudad célebre por su tradición alfarera. A lo largo de las décadas, este histórico horno ha sido testigo de la evolución de la cerámica japonesa, albergando el trabajo de tres generaciones de maestros y llegando a emplear, en su momento de mayor actividad, a más de veinte artesanos. El horno Yamaaki en la actualidad: Hoy, los hornos de Yamaaki han cesado su actividad y ya no arden como en tiempos pasados. Lo que permanece es un modesto almacén, donde aún reposan algunas piezas disponibles, vestigios silenciosos de una tradición que marcó una época en la cerámica de Tokoname. Fotos del año 2023. La historia de Yamaaki comienza con Akiji Kataoka, considerado el precursor del estilo que más tarde definiría a la primera generación del horno. Su legado fue continuado por Sadamitsu Kataoka, maestro artesano y figura central en la consolidación del sello Yamaaki, quien dio forma a la segunda generación. La tercera estuvo representada por Toshio Kataoka, quien mantuvo viva la esencia del taller mientras lo adaptaba a los nuevos tiempos. En la actualidad, Hiriaki Inoue es quien representa la compañía, preservando el espíritu de Yamaaki mientras guía su presencia en el panorama contemporáneo de la cerámica japonesa. Sadamitsu Kataoka, el maestro detrás del sello Koshousen Sadamitsu Kataoka es uno de los catorce maestros artesanos (Dento Kōgeishi, 伝統工芸士) reconocidos oficialmente en Tokoname, una ciudad con siglos de historia cerámica. Hijo mayor de Akiji Kataoka —fundador del horno Yamaaki y ceramista de renombre conocido como Shousen— Sadamitsu continuó la tradición familiar con una dedicación que lo llevó a consolidar su propio legado dentro del mundo del bonsái. Nacido el 16 de febrero de 1943 (año 18 de la era Shōwa), ingresó a los 18 años en la fábrica de cerámica Yamaaki (Seitoujo Yamaaki) tras graduarse en la sección de cerámica de la escuela secundaria local de Tokoname. Allí se formó bajo la guía directa de su padre, perfeccionando su técnica y sensibilidad artística. En 1985 (Shōwa 60), adoptó su nombre artístico: Koshousen (小松泉), sello que comenzó a estampar en sus piezas y que lo acompañó hasta el cierre definitivo del horno Yamaaki en 2011. Hoy, las obras firmadas con este nombre son apreciadas no solo por su calidad técnica, sino también por encarnar el espíritu refinado de la cerámica Tokoname aplicada al mundo del bonsái. Un poco de su obra. Su repertorio de formas y estilos es tan amplio como el de Kataoka Toshio. Sin embargo, las macetas de Sadamitsu poseen una cualidad especial que las distingue: tal vez sea por su escasa presencia en el mercado, o quizá por la delicadeza exquisita de su acabado, pero lo cierto es que estas piezas se han convertido en verdaderos objetos de deseo entre coleccionistas de bonsái en todo el mundo. Como se puede apreciar en las imágenes de detalle, el grano de las pastas es simplemente mágico. Las pátinas que desarrollan con el paso del tiempo, el tacto sedoso y la impecable sensación de equilibrio hacen de estas macetas creaciones únicas, cargadas de carácter y profundidad estética. Todas las macetas de los ejemplos pertenecen al archivo de Laos Garden.  Un ejemplo de maceta Koshousen en tono más rojizo, entre los Ninjin-Dei, que empleaba su padre, y los Kaki-Dei. Medidas: 34 x 24,5 x 10,5 cm. Colección Laos Garden.  Si deseas profundizar en este tipo de pastas cerámicas, puedes consultar el enlace a continuación: Pasión por la cerámica XXIX. Las pastas de las macetas de bonsái (2ª parte). Una pieza poco habitual de Koshousen: un delicado tambor de apenas 10 cm de diámetro, parte de la colección Laos Garden. Si te interesa conocer más sobre las dimensiones y clasificaciones de las macetas de bonsái, puedes seguir el enlace a continuación: Pasión por la cerámica XXI. El tamaño de las macetas de bonsái. Se trata de una maceta muy especial, cuya singularidad merece una atención particular. Por ahora la dejaremos en pausa, ya que le dedicaremos un análisis más detallado en el artículo centrado en las pastas grisáceas. Una maceta Koshousen de líneas sobrias y elegantes, claramente influenciada por el estilo Nakawatari.Dimensiones: 38,5 × 27,5 × 8,2 cm. Perteneciente a la colección Laos Garden. Si te interesa conocer más sobre las  macetas Nakawatari, puedes seguir el enlace a continuación: Pasión por la cerámica XIX. Las macetas para bonsái Nakawatari. Si la curiosidad te puede y quieres descubrir más macetas de Sadamitsu o del horno Yamaaki, los enlaces a continuación están ahí para tentarte. Sadamitsu Kataoka. Koshousen. Horno Yamaaki. Créditos:  Tokoname.jp.  Archivo Laos Garden. Fotos Japón: Antonio Richardo. Técnicas del bonsái: John Naka

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Pasión por la cerámica V. Kataoka Toshio del horno Yamaaki

Descubriendo Yamaaki: el corazón ceramista de Tokoname Yamaaki 山秋 es, sin lugar a dudas, una de las casas ceramistas más antiguas y respetadas de Tokoname, cuna histórica de la alfarería japonesa para bonsái. Su horno, testigo de décadas de dedicación y maestría, ha sido dirigido a lo largo del tiempo por tres generaciones de artesanos que, con manos firmes y espíritu sereno, forjaron un legado de sobria belleza y perfección técnica. La historia comienza con Akiji Kataoka, figura preeminente en el periodo anterior a la consolidación de la firma, a quien se reconoce como la primera generación de Yamaaki. Le sucedió su hijo, Sadamitsu Kataoka, maestro artesano de notable talento, quien representó con honor la segunda generación. La tercera estuvo en manos de Toshio Kataoka, digno heredero de una tradición que ya era parte del alma de Tokoname. En su momento de mayor esplendor, Yamaaki llegó a emplear a más de veinte trabajadores, lo que da idea no sólo de su importancia local, sino del prestigio que sus piezas alcanzaron dentro y fuera del archipiélago japonés. En la actualidad, el legado de Yamaaki pervive bajo la dirección de Hiriaki Inoue, su representante actual, custodio de una herencia que resiste al tiempo con la dignidad propia de los oficios verdaderos. Detalle de la chimenea del antiguo horno de Yamaaki. Lámina en la entrada a los almacenes. El maestro Kataoka Toshio Toshio Kataoka, segundo hijo de Akiji —fundador del legendario horno Yamaaki— y hermano menor del maestro Sadamitsu, representa la tercera generación de una saga de artesanos que hicieron del barro un estilo de vida. Su nombre artístico, Shosenkaku (松泉), permanece en gran medida desconocido en Europa, donde sus piezas, citadas habitualmente con su nombre real, Kataoka Toshio, circulan entre coleccionistas y conocedores con la discreción que distingue a lo auténtico. Bajo su batuta, Yamaaki alcanzó su apogeo. La producción se diversificó y amplió sin perder la raíz artesanal que había sostenido la reputación del horno desde sus inicios. Toshio supo combinar tradición y modernidad, alternando cocciones en hornos de gas y eléctricos con una maestría que sólo concede la experiencia heredada y el rigor del oficio. Sus macetas, moldeadas a mano o empleando torno o moldes, se ganaron pronto el respeto de los alfareros dedicados al bonsái, ese arte que, como la buena cerámica, exige tiempo y precisión. A lo largo de los años, Yamaaki, bajo la mirada de Toshio, produjo todo tipo de piezas: grandes y pequeñas, esmaltadas o desnudas, de formas sobrias o atrevidas, con modelos que han envejecido con la elegancia que sólo el uso y el tiempo otorgan. Una parte esencial de su producción se centró en las grandes macetas sin esmaltar, piezas que, pese a su imponente volumen, sorprenden por su ligereza. Esto fue posible gracias a una rigurosa investigación sobre las pastas cerámicas utilizadas. Su textura y composición buscaban emular el grano característico de las antiguas macetas Udei chinas, y para ello no dudaron en importar shisa —una arcilla arenosa de tonos púrpuras— desde Gikou, en la provincia de Jiangsu. Así, lo que comenzó como una búsqueda técnica acabó por convertirse en un puente cultural entre Japón y China, una alianza silenciosa cocida a fuego lento en los hornos de Tokoname. Las pastas cerámicas empleadas por el horno Yamaaki reciben la denominación de Tokoname Udei, término que designa color y procedencia. Su uso constituye una expresión refinada del equilibrio entre técnica y legado cultural. Como veremos en la galería de este artista el abanico de pastas empleadas se centra en arcillas refractarias de alto contenido en hierro y tonos rojizos y marrones y en pastas más oscuras, grisáceas y negras.  En una próxima publicación abordaremos con mayor detenimiento los distintos tipos de pastas utilizados en la elaboración de macetas para bonsái, no únicamente en Tokoname —cuya relevancia histórica es indiscutible—, sino también en otras regiones de Japón. Asimismo, extenderemos la mirada hacia los centros cerámicos internacionales que, con respeto y pericia, han incorporado estas técnicas a sus propios contextos culturales y estéticos. Maceta cocida de la característica pasta Tokoname Udei, tan frecuente en las creaciones de este horno. Colección Laos Garden. Los hornos de Yamaaki cesaron su actividad hace ya algunos años. Según me confirmó el señor Yasuo Kataoka —respetado intermediario en el comercio de cerámica de Tokoname—, la fábrica cerró definitivamente en el año 2011. Su afirmación no dejó espacio para la duda, transmitida con esa serena certeza que sólo poseen quienes han sido testigos de la decadencia de la actividad en la zona. El señor Kataoka, siempre amable y generoso, tuvo la gentileza de compartir conmigo parte de su vasto conocimiento sobre numerosos artistas japoneses. Respondió a todas mis preguntas con paciencia y una sonrisa discreta, de esas que revelan más cortesía que condescendencia. Que sirvan, pues, estas líneas como modesto testimonio de gratitud y reconocimiento hacia él y su esposa, cuya hospitalidad y calidez dejaron en mí una huella imborrable. Yasuo Kataoka y su esposa. Laos Garden con Marcio Meruje, Yasuo Kataoka e Hidemi Kataoka, en una visita a Yoshimura Toen, más conocido en Europa como Shuuhou. A pesar de que los hornos ya no arden como antes, cada rincón del lugar parece guardar ecos del pasado: herramientas desgastadas por el uso, estanterías cubiertas de polvo fino, y piezas que aún conservan el aliento del fuego que les dio forma. Inoue no produce cerámica, pero cuida del lugar como quien custodia un legado, consciente de que lo que preserva no es sólo historia, sino identidad. En 2023 estuvimos en el antiguo horno y pudimos comprar algo del escaso material que les queda a la venta. Óscar y Víctor en las puertas del antiguo horno Yamaaki. En ambas fotografías, Óscar, eligiendo material para comprar.   Gran maceta de Akiji Kataoka con su «kiribako» de madera. Hoy en día, los vestigios que aún permanecen en los antiguos almacenes de Yamaaki están en manos de Hiriaki Inoue. Heredó el horno de su tío, y con él, la responsabilidad de conservar no sólo un espacio

Pasión por la cerámica V. Kataoka Toshio del horno Yamaaki Leer más »