Pasión por la cerámica XLI: La maceta perfecta, tercera parte. El estilo formal en las coníferas
La maceta perfecta: el estilo formal en coníferas Introducción En los artículos más recientes de la serie La maceta perfecta hemos analizado los criterios fundamentales para seleccionar la maceta en función de la fase de desarrollo del árbol. Hemos visto cómo, en una primera etapa —la propiamente denominada fase de cultivo—, prácticamente cualquier contenedor puede resultar válido, independientemente de su forma o material, siempre que cumpla su función horticultural. En una segunda fase comienzan a emplearse macetas específicas de bonsái, o hachi, generalmente de mayores dimensiones relativas que las utilizadas cuando el árbol alcanza un grado de diseño más avanzado. Es en este momento del proceso cuando algunos aficionados y profesionales empiezan a establecer una distinción más refinada entre las macetas esmaltadas, conocidas como kusuri-mono, tradicionalmente asociadas a especies caducifolias, y las macetas sin esmaltar, denominadas dei-mono, preferidas principalmente para las coníferas. Pasión por la cerámica XXXIX. Elegir la maceta perfecta. Introducción. Maceta esmaltada «kurusi-mono» creada por Ikko del horno Shouzan kaneshou y maceta sin esmaltar o «dei-mono» hecha a mano por Watanabe Kakuyuki de Kakuzan Toen. En el artículo anterior de La maceta perfecta ya realizamos un recorrido por los estilos de bonsái más representativos, deteniéndonos en sus rasgos fundamentales. En esta ocasión damos un paso más y nos “manchamos las manos” para abordar directamente las macetas destinadas a árboles cuyos diseños se encuentran en fases avanzadas de desarrollo. No hablamos, deliberadamente, de diseños concluidos: el bonsái es un arte vivo, en constante evolución, que requiere refinamiento continuo y en el que, en ocasiones, avanzar implica también retroceder un paso. Ningún árbol puede mantenerse indefinidamente en un nivel de exposición máximo. Sin embargo, cuando el árbol ha alcanzado una forma y un tamaño coherentes, la elección de la maceta debe responder con precisión a estas condiciones, acompañando al diseño y potenciando la mejor versión posible del conjunto árbol–contenedor. Vertical formal «Chokkan» 直幹 (coníferas) Pino estilo vertical formal o «chokkan kihongata» El estilo vertical formal (chokkan) es uno de los grandes clásicos del bonsái y, para muchos aficionados, la puerta de entrada a este arte. No son pocos los que han dado sus primeros pasos con una conífera de vivero, tijeras en mano, intentando convertirla —con mayor o menor fortuna— en un vertical formal reconocible. Esa familiaridad no es casual: se trata de un estilo directo, comprensible y profundamente ligado a la observación de la naturaleza. Su referencia natural son los árboles que crecen en espacios abiertos, donde la luz incide de forma uniforme y no existe la necesidad de competir por ella. En estas condiciones, el tronco se desarrolla recto, firme y equilibrado, convirtiéndose en el eje estructural del diseño. La conicidad es aquí un aspecto esencial: la base debe ser claramente más robusta que la parte superior, de modo que el árbol transmita estabilidad, edad y solidez visual. Las ramas se organizan siguiendo un patrón ordenado y lógico, acompañando al tronco sin restarle protagonismo. La primera rama suele situarse aproximadamente a un cuarto de la altura total, y a partir de ella las demás se distribuyen de forma alterna, construyendo progresivamente la silueta clásica del chokkan. El ápice, lejos de ser una simple prolongación del tronco, se forma mediante una rama bien definida, cerrando la composición con naturalidad y aportando el punto final de equilibrio al conjunto. Macetas adecuadas para coníferas chokkan. Una vez que el árbol ya está diseñado, llega el momento de elegir la maceta, y no al contrario. Puede parecer una obviedad, pero es una de las dudas más habituales que nos plantean en la tienda, por lo que conviene insistir en ello. Precisamente por esta razón, en artículos anteriores hemos explicado qué tipos de macetas son más adecuadas en cada fase de formación del bonsái. Elegir el tamaño correcto La maceta debe acompañar y reforzar un diseño que ya esté definido. Como decimos, no se busca antes de tiempo, sino cuando el estilo del árbol es claro y estable. En las fases finales de diseño —que son las que nos ocupan en este artículo— existe una regla general para elegir el tamaño correcto de las macetas ovaladas y rectangulares: su longitud debe ser aproximadamente dos tercios de la altura del árbol. Esta proporción no se aplica en las etapas iniciales de cultivo, sino únicamente cuando el bonsái se encuentra cerca de su presentación definitiva. En el caso de árboles especialmente anchos, se suele tomar como referencia el ancho del bonsái en lugar de su altura para determinar la longitud adecuada de la maceta. Esta relación de dos tercios está directamente vinculada a la llamada proporción áurea, un concepto muy presente tanto en la naturaleza como en el diseño del bonsái. La proporción áurea, también conocida como número áureo, número de oro o incluso número de Dios, aparece de forma recurrente en elementos naturales como el grosor de las ramas o la forma de los caparazones de los caracoles, y genera una sensación de equilibrio y armonía en quien la observa. Está estrechamente relacionada con la conocida secuencia de Fibonacci, una serie numérica en la que cada número es la suma de los dos anteriores (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, etc.), y que también tiene una gran influencia en el diseño del bonsái. Para saber más sobre los tamaños de las macetas de bonsái, te invitamos a hacer clic en este enlace. Dos láminas extraídas de Técnicas del Bonsái, de John Yoshio Naka. En la lámina de la izquierda (o superior, según el dispositivo), el punto de intersección F señala la sección áurea resultante de la división del segmento AB en AF (13) y BF (8), cuya suma es AB (21). En la lámina de la derecha (o inferior) se muestra un árbol diseñado siguiendo esta disposición. En cuanto al ancho de las macetas, lo habitual es que esté relacionado con su longitud. En las macetas ovaladas y rectangulares que encontramos en el mercado, el ancho suele ser aproximadamente el 75 % de su largo. Como criterio práctico, el ancho



