CURIOSIDADES

Recorrido cinematográfico de los bonsái en la gran pantalla

El cine surgió en 1895, y desde entonces, más allá de brindar entretenimiento, ha cobrado mucha importancia por generar representaciones mentales y emocionales en el espectador. Es una expresión artística, que llega a todos los tipos de público. El cine, es capaz de traspasar las barreras culturales, y resulta una herramienta muy útil para transmitir ideas y conocimientos.  En el cine podemos ver a actores dando vida a muchas historias, que cómo decimos, tienen un gran impacto en la mente del espectador. La belleza visual de los bonsáis, y la magia que nos trasmiten estos pequeños árboles, ha provocado que esta tradición milenaria esté presente en muchas películas, y no sólo como un objeto de decoración, sino con una gran carga simbólica que forma parte de éstas historias, ya que representan la delicadeza, la paciencia, la belleza y la conexión humana con la naturaleza. EL BONSÁI EN EL CINE   Los bonsái tienen su propio lenguaje, y lo podemos ver bien retratado, tanto en la televisión, como en la gran pantalla.   El bonsái y el cine tienen algo en común, y es que, de manera general, son dos disciplinas que requieren de mucha dedicación, paciencia, y una profunda pasión por este arte.  Aquí os dejamos un recorrido por algunas de estas películas, que han sabido representar bien estos valores: KARATE KID (1984) Si hay una película por excelencia que ha conseguido crear más aficionados al mundo del bonsai, sin duda es Karate Kid. ¿Quién no se acuerda del Sr. Miyagi, tijera en mano, pinzando con maestría uno de los bonsáis de su colección?  La película nos muestra cómo un entrenador de artes marciales, transmite a su estudiante, su filosofía de vida, a través de sus bonsáis, que cómo disciplina, otorgan un equilibrio necesario para el aprendizaje de las artes marciales.  «Ah… Sólo Karate de raíz proviene del Sr. Miyagi. Al igual que el Bonsái escoge su propia forma de crecer porque las raíces son fuertes, tú también debes escoger tu propia forma de hacer Karate, la razón es la misma” (Cita del Sr .Miyagi en la tercera parte de Karate Kid) El Sr. Miyagi junto con Daniel San y la famosa frase: “¿Pero como sé si mi imagen es la correcta?” Miyagi: “Si te viene de dentro, siempre es la correcta”. También: “Cierra tus ojos, concéntrate. Piensa sólo en el árbol” (“Karate Kid” Parte 1) SAYONARA (1957) Película que se desarrolla en el Japón de la postguerra, en la que aparecen bonsáis, de manera destacada, cómo parte importante de un bonito jardín.  007 AL SERVICIO DE SU MAJESTAD (1969) Película nominada a los Globos de Oro, del famoso agente británico 007, en la que aparece un bonsái como elemento decorativo.  EL PADRINO II (1974) En una secuencia de esta gran película, aparece un bonsái en el despacho de Michael Corleone, en su casa de Nevada. Película dirigida por Francis Ford Capola y protagonizada por Marlon Brando  LA ESPÍA QUE ME AMÓ (1977) Película de espionaje y acción, en la que  también aparece un bonsái como elemento decorativo.   BLADE RUNNER (1982) Película interpretada por Harrison Ford, que nos encanta, sí, sobre todo por los bonsáis incorporados en la decoración interior. Aparecen bonsáis en varias escenas, uno en concreto en la mesa del despacho de doctor Eldon Tyrell.   LA JUNGLA DE CRISTAL (1988) Aparecen varios bonsáis expuestos en la sala de juntas del edificio Nakatomi, donde se rodaron varias secuencias de la película.   TIGRE Y DRAGÓN (2000) Aparecen ninjas diseñando bonsáis. ROMEO DEBE MORIR (2000) Como parte de la decoración. LARA CROFT DE TOM RAIDER (2001)  Cómo elemento decorativo DIARIO DE UNA GEISHA  (2005) Como parte integral de la cultura japonesa y el entorno de las geishas. NINJA ASSASIN (2009)  Película en la que se habla del destino varias veces. Y se dice que todo tiene “corazón”, incluso el bonsái. Varias escenas muestran a los actores trabajando el bonsáis. LA PIEL QUE HABITO (2011) En una escena donde el protagonista, Antonio Banderas sale alambrando un bonsái en su jardín. DOLOR Y DINERO (2013) La actriz que hace de esposa de Ed Harris en la película tiene varios bonsáis en su casa. DUNE (2021)  Aparecen algunos bonsáis espectaculares. MEGALODON  (2021)  En Megalodón, aparece un bonsái de arce japonés, como elemento decorativo. EL MEDIADOR (2022) En esta película podemos ver a Liam Neeson trabajando un bonsái.   EL BONSÁI EN TELEVISIÓN También existen series de televisión, en las que el bonsái ha tenido un papel importante. Os dejamos algunas de ellas:   Star Trek La nueva generación (1987-1994) En esta serie tan conocida de ciencia ficción aparecen varios bonsáis a bordo de la nave Enterprise. La femme Nikita (1997-2001) En esta serie que basada en la conocida película Nikita, aparecen también bonsáis. Cowboy Bebop (1998) En la serie original anime aparecen en varias ocasiones. Los Simpson (1998) Incluso podemos ver a Hommer Simpson pinzando uno y regándolo. Santuario (2007) Una serie canadiense  en la que también aparecen en varias escenas como decoración. Hannibal (2013-2015) en esta serie aparecen varios bonsais. Maniac (2018)  Aparecen bonsáis en diversas ocasiones como decoración. Kobra Kai (2018) Un spin-of de Karate Kid era fácil ver bonsáis en diferentes capítulos. Ralph Macchio regala bonsáis con la venta de los vehículos de su concesionario. Un mundo feliz (2020) En esta serie aparecen como decoración en varios despachos del personal. Cowboy Bebop (2021) También aparecen bonsáis. BONSÁIS DE LAOS GARDEN EN LA SERIE «EL PRÍNCIPE» Para la grabación de la exitosas serie de televisión «El Príncipe» que se estrenó en Telecinco en el 2014, y que actualmente se puede ver completa en Amazon Prime, la productora solicitó a nuestra tienda Laos Garden, varios bonsáis de nuestro catálogo, para el rodaje de diferentes secuencias, que podéis ver en la segunda temporada de la serie.  Sobre éstas líneas, una de las secuencias de la serie «El Príncipe» dónde aparecen los bonsáis de nuestra tienda. En la imágen de la derecha, los logos colaboradores en los créditos, dónde podéis encontrar el nuestro, en todos los capítulos de la segunda temporada. Cómo veis, hay

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HISTORIA Y FILOSOFÍA DEL BONSÁI

La palabra «Bon-sái» es japonesa, sin embargo, al contrario de lo que la gente piensa, el arte del bonsái no nació en Japón, sino en el imperio chino. Y aunque sabemos que fueron lo japoneses los que lo popularizaron y difundieron en Occidente, hoy por hoy sabemos, con total certeza que fueron los chinos los que lo iniciaron, empezando con el «pun-tsai» una técnica que consistía en cultivar árboles enanos recolectados en la naturaleza, y plantados en tiestos. Originalmente solo los monjes, o la gente con una buena posición lo practicaba, y se usaban para enviar por todo el país como regalos lujosos.            HISTORIA DEL BONSÁI EN CHINA Hace aproximadamente tres mil años, en China, se promovió el interés por la réplicas en miniatura, las reproducciones a reducidas escalas, ayudaban a los estudiantes a centrarse en sus propiedades «mágicas» y tener acceso a ellas.  Aún hoy, sigue faltando información sobre el inicio de esta práctica, y es necesario remitirse a pinturas antiguas chinas, que tienen, como mínimo 2.000 años de antigüedad.    En estas pinturas, podemos apreciar  el antiguo arte chino de representar en una bandeja o maceta un paisaje formado por uno o varios árboles en miniatura, conocido como Penjing ( literalmente » paisaje bandeja»).     A lo largo de los siglos, se fueron desarrollando diferentes estilos, en diferentes regiones, algo totalmente lógico en un país tan grande como China. Muchos poetas, escritores y pintores de la época, incluyeron árboles o paisajes en miniatura en sus obras, y lo hacían cómo un símbolo de estilo de vida de un hombres sabio. INFLUENCIA DEL BONSÁI EN JAPÓN Se creé, que ésta práctica fue llevada a Japón, por monjes y comerciantes chinos en el siglo IX, cómo recuerdos religiosos. En aquel momento, todas las cosas chinas fascinaban a los japoneses, incluso el budismo chino también fue importado, y se convirtió en Japón el el conocido «Budismo Zen». Los primero paisajes hechos en Japón datan de hace unos ochocientos años, cuando los japoneses adaptaron y refinaron esta técnica, y empezó a evolucionar en lo que hoy conocemos como bonsái. (Bon-bandeja y sai-cultivar).  “Un árbol que se deja crecer salvaje en su estado natural es como algo crudo, un diamante en bruto. Es solo cuando permanece cerca de las personas que con mimo lo modifican dándole una forma y un estilo cuando adquiere la capacidad de conmovernos”. Pasaje literario de un autor japonés HISTORIA DEL BONSAI EN OCCIDENTE Después de la Segunda Guerra Mundial, los bonsáis ganaron popularidad en todo el mundo, gracias a los soldados estadounidenses y europeos que estaban establecidos en Japón y que llevaron consigo este arte a sus respectivos países. El interés por el bonsáis empezó a crecer, y apareció en Europa hacia el año 1889, relativamente nuevo, comparado con la antigüedad de la tradición China. En España, el bonsái se hizo popular gracias al expresidente del Gobierno Felipe González, fiel seguidor  de esta milenaria tradición. La expansión del Bonsái también se ha llevado a cabo mediante otras formas de arte como la pintura o el cine. Por ejemplo, con la proyección de películas como Karate Kid, que estimularon a muchos gente a dar sus primeros pasos en este mundo. Las macetas de mica, fabricadas por entonces en Corea, y los alfareros independientes que comenzaron a experimentar con la creación de macetas de cerámica, también han impulsado la difusión de Bonsái. En 1992 empezó a aparecer el bonsái a través de internet con grupos de noticias. El primer portal sobre Bonsái apareció tres años después.           BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DEL BONSAI  El arte del bonsái es mucho más que cultivar árboles en macetas. Se basa en una conexión única con la naturaleza, reflejando principios estéticos y filosóficos de una cultura milenaria. Algunos de estos aspectos son:  Respeto por la naturaleza Sencillez y paciencia Armonía y equilibrio Apreciación por lo efímero Conexión con el mundo espiritual Y un aprendizaje continuo. Además de un logro personal,  ya que el cuidado y desarrollo de un bonsái, a corto y largo plazo, proporciona una sensación de logro personal al ver el resultado de tu esfuerzo, reflejado en un árbol sano y bien formado. Toda un recompensa que surge por la dedicación constante a los pequeños «grandes» árboles.  Cómo curiosidad, cabe mencionar, que los bonsáis a menudo se asocian con virtudes como la resistencia, la paciencia y la perseverancia. También se consideran regalos significativos que representan amistad y buenos deseo Laos Garden es una empresa familiar dedicada al mundo del bonsái y sus complementos. Llevamos 20 años viajando a Japón para traerte exclusivos ejemplares de bonsái, además de todo lo que necesitas para cuidarlos, macetas (antiguas, nuevas y de autor), herramientas, sustratos (akadama, kiryu…), fertilizantes, alambres… Nuestra empresa, ha sido una de las pioneras en la importación de bonsáis en España. Cada árbol importado de Japón está seleccionado con mimo por nosotros y pasa unas rigurosas inspecciones fitosanitarias antes de que llegue a tu casa. trabajamos con productores europeos, para poder ofrecerte, como no, muchas de nuestras apreciadas especies autóctonas. https://youtu.be/4kOMPKaeLYs

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maceta tigre

El tigre en las macetas de bonsái

El tigre en las macetas de bonsái   El tigre —tora (虎) en japonés— es una figura recurrente en el arte de Japón desde tiempos remotos, con representaciones que se remontan, al menos, al siglo VII. Como era de esperar, su presencia también se extiende al mundo de la cerámica y, en particular, a las macetas de bonsái tanto japonesas como chinas. En Oriente, la imagen del tigre varía notablemente según la tradición cultural: China:En la pintura china, los tigres suelen representarse con rostros redondeados y planos, cuerpos robustos y colas relativamente cortas. Estas figuras evocan la idea de generosidad y poder sereno.   Un par de macetas para cascada de origen chino. Del horno Zhang Zhicheng. Con una serigrafía de tigre y una altura de 21 cm. Colección Laos Garden. Los llamados Sì Xiàng, o cuatro símbolos del zodíaco chino, son criaturas míticas vinculadas a los cuatro puntos cardinales y a las estaciones. Cada una custodia un ámbito del cosmos: el Dragón turquesa del Este, el Pájaro bermellón del Sur, el Tigre blanco del Oeste y la Tortuga negra del Norte. A diferencia del conocido ciclo de los doce animales, asociado al año de nacimiento, estos emblemas se relacionan con las direcciones, las estaciones y los elementos que estructuran el mundo. Corea:Para los coreanos, el tigre es un ser cercano al ser humano y, por lo general, se le glorifica. En el arte de Corea del Sur, su presencia puede simbolizar la flexibilidad y la actitud adaptable ante la vida. Japón:Aunque el tigre no es autóctono de Japón, su imagen cautivó profundamente la imaginación de artistas y artesanos. A lo largo de los siglos, se produjeron infinidad de representaciones, muchas de ellas creadas sin haber visto nunca un ejemplar real. Los primeros pintores japoneses siguieron los modelos chinos, donde el tigre poseía un fuerte simbolismo religioso y cosmológico. Una de las imágenes más emblemáticas del arte japonés es la escena conocida como «El tigre que emerge de una arboleda de bambú». Este motivo, ampliamente reproducido, utiliza el bambú como escenario natural, creando una atmósfera muy distinta de las representaciones coreanas, donde predominan los pinos como fondo. Tigre en arboleda de bambú   Tras la Reforma Meiji, la iconografía del tigre en la pintura japonesa adquirió un carácter más fiero y enérgico. Estas representaciones, cargadas de dramatismo, comenzaron a reflejar no solo la individualidad del artista, sino también valores asociados al bushidō. En el imaginario japonés, el tigre encarna la fuerza, el coraje, la elegancia y la longevidad; además, la tradición le atribuye la capacidad de alejar enfermedades, espíritus malignos y la mala fortuna. En la mitología asiática, el tigre forma a menudo una poderosa pareja simbólica junto al dragón, estableciendo un equilibrio entre fuerzas complementarias que ha inspirado innumerables obras de arte, incluidas piezas cerámicas y decoración en recipientes tradicionales.   En la tradición asiática, el tigre se asocia con el yin, el principio femenino, así como con el otoño y el viento. El dragón, por su parte, representa el yang: es creador de nieblas y lluvias, y se vincula a la primavera y al renacimiento de la naturaleza. Ambos símbolos conforman un equilibrio esencial, casi como confrontar cielo y tierra. Tigre y dragón suelen aparecer emparejados precisamente porque encarnan fuerzas opuestas y complementarias. En la cultura japonesa, estas imágenes están profundamente ligadas a las artes marciales, donde se les presenta como dos rivales de poder equivalente. No son antítesis absolutas, sino entidades potentes que emplean estrategias distintas para alcanzar un mismo propósito: la victoria. Cuando se representan como yin y yang, el dragón se sitúa tradicionalmente a la derecha y el tigre a la izquierda, un orden destinado a armonizar viento y agua y, con ello, propiciar un mundo equilibrado y pacífico. Como se mencionaba al inicio del artículo, la iconografía del tigre varía notablemente según la región de Asia en la que se origine, y estas diferencias se reflejan también en la decoración cerámica y en las piezas destinadas al bonsái. Maceta china de la casa Chang Qing. El tigre sube a una rama de pino. Maceta japonesa del famoso autor de Tokoname Ikko. Edición limitada presentada en caja de madera (Kiribako). Pintada por Setsudo Kodou (Kodo).    

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La historia de las cajas japonesas “Kiribako”

La historia de las cajas japonesas “Kiribako” La tradición japonesa de emplear una caja para contener algo preciado es algo más que el simple hecho de proteger con material de embalaje. El misterio de lo que contiene oculto está ligado a la emoción humana. Como parte de su cultura, que se remonta a la antigüedad, numerosas fábulas desde Urashima Tarō *1 hasta Shita-kiri Suzume*2, hablan de una caja o contenedor como punto central en no pocos cuentos de hadas japoneses. *1 Urashima Tarō es el personaje protagonista de una leyenda que puede tener sus orígenes en el siglo VIII. Esta historia llama la atención porque se trata de posiblemente la primera vez que un texto relata un viaje en el tiempo. *2 Shita-kiri Suzume, traducido literalmente como «Gorrión de Lengua Cortada», es una historia tradicional, una leyenda japonesa que relata la historia de afable anciano, su tacaña esposa y un gorrión herido.   La cultura de las cajas de madera que han llegado hasta nuestros días, originalmente tenía una función religiosa y espiritual, comenzando con el almacenamiento de objetos rituales, generalmente budistas, traídos de China continental en el Período Nara. Esto dio lugar a estuches para escrituras y sutras budistas*3, contenedores para estolas de monje y estuches para rosarios, todos los cuales continúan hasta el día de hoy. *3 Los «sūtras» budistas son mayoritariamente discursos atribuidos a Buda o alguno de sus discípulos más próximos. Los Kiribakos y el té Al final del Período Muromachi, cuando las casas de té se popularizaron, aparecieron por primera vez en escena cajas hechas exclusivamente para el té y los instrumentos del té. Las cajas llegaron a fabricarse con características específicas relativas a cada tipo de recipiente. Las cajas de té se convirtieron tanto en un símbolo de calidad como de prueba de la originalidad de su contenido, sin dejar de lado su función original, la preservación y protección de los productos. Kiribako luego se convirtió en la corriente principal con la continua popularidad y el avance de la cultura del té. Actualmente existen cajas y contenedores con una infinidad de propósitos, además de las empleadas para la ceremonia del té, desde contenedores para guardar cuidadosamente objetos como instrumentos de oración budista, muebles, adornos, flores o piedras preciosas, hasta contenedores para cosas blandas, como ropa, alimentos o plantas. ¿De qué se hacen las cajas? Hay varios materiales con los que se confeccionan los kiribako, pero la madera es la estrella de todos ellos. Se emplean una variedad de maderas distintas como cedro, cáscara de arroz, morera, también madera introducida originalmente de China, incluido el palo de rosa y la madera de ébano. Pero la madera de paulownia se considera la más valorada. Esto se debe a que la paulownia es la madera más apropiada para una caja debido a sus características. La pauwlonia es ligera y esto es una gran ventaja tanto desde el punto de vista del transporte como de la protección. También es maleable y flexible. Debido a que es un material flexible, puede absorber impactos tanto del exterior como del interior y evitar daños. Aunque la caja llegase a sufrir impactos las abolladuras producidas se pueden arreglar humedeciendo ligeramente la madera. El árbol de Paulownia también tiene una gran cantidad de taninos, lo que le otorga capacidades insecticidas y fungicidas, un activo adicional para proteger su contenido. Sin embargo, el activo más valioso de los taninos es que protegen la madera contra el agua y, cuando se sumergen, la madera se hincha y sella el recipiente para que el agua no pueda entrar en el contenido. Esto fue especialmente importante dentro de la historia japonesa, donde los daños causados por el agua debido a los incendios o las fuertes lluvias y las inundaciones han sido una preocupación constante desde tiempos inmemoriales. Antes de que la madera de paulownia llegase a Japón, originalmente introducida desde China, se usaban otras maderas igualmente hermosas y resistentes, pero sin embargo débiles a los impactos y la deshidratación y propensas a agrietarse o dañarse con la variación de la humedad y las temperaturas de las cuatro fuertemente marcadas estaciones de Japón. Por lo tanto, la paulownia, que rara vez se combaba o deformaba, se convirtió en la madera dominante utilizada incluso en la construcción.

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Kirin, el “unicornio” japonés

Kirin, el “unicornio” japonés Todo aficionado al bonsái ha viajado, sueña con viajar o, al menos, alberga el deseo de hacerlo algún día a Japón, cuna de este arte. Aunque en España solemos considerarnos el país de la fiesta, basta pasar una jornada en Japón para advertir que, en lo que respecta al gusto por las bebidas alcohólicas, incluso pueden superarnos. La cerveza goza allí de gran popularidad, con un consumo aproximado de 58 litros per cápita al año; no obstante, esta cifra queda lejos si se compara con otras bebidas alcohólicas de amplia aceptación. Entre ellas destaca el happōshu, una bebida espumosa con bajo contenido de malta cuya principal ventaja es su precio más asequible, lo que la convierte en una fuerte competidora de la cerveza tradicional. En España, pese a su indiscutible popularidad y a la reputación festiva antes mencionada, el consumo anual de cerveza se sitúa ligeramente por debajo del japonés, en torno a los 50 litros per cápita (datos de 2020). Entre las cervezas más reconocidas de Japón figuran Sapporo, Asahi y Kirin. La conocida cerveza Kirin presenta un logotipo que no deja indiferente: una criatura ígnea y majestuosa que representa precisamente a un kirin, el ser mitológico que da nombre a la marca. En el caso de Kirin Ichiban, “Ichiban” (一番) significa “número uno”, subrayando así la aspiración de excelencia que la firma desea transmitir. Este animal es un «yokai». Los yokai son criaturas sobrenaturales del folclore japonés. La palabra japonesa se compone de yo, que significa hechizar, y de kai, que significa extraño, y en concreto se trata de un Kami o una deidad.   Representación tradicional del Kirin chino en un fresco mural de un templo chino en Tailandia El Kirin se representa desde antiguo y aunque puede aparecer en pinturas de macetas y mesas para bonsái, no es el yokai más frecuentemente empleado, lo cual es extraño por lo que este ser representa. Aun así, es el objeto de este artículo que esperamos os guste. El Kirin es una de las criaturas más impresionantes y raras para un occidental. Para los habitantes del este de Asia es uno de los seres más poderosos jamás conocidos. Esta especie de animal ha sido venerada por los japoneses desde que se introdujo por los mitos y leyendas chinas, donde se le conoce como “Qilin”.   Con el tiempo las versiones chinas y japonesas dieron lugar a ligeras variaciones entre las variantes de las islas y las del continente. A menudo es considerado como un dios y debido a su pureza y bondad, se han empleado como símbolos tanto en tallas como en pinturas, también se emplean para representar justicia y sabiduría. Son presagios de buena suerte y se cree que su aparición es signo de la llegada de un hombre sabio o un líder. Con frecuencia sus imágenes adornan santuarios y templos. Se trata de un animal gentil, que al contrario de la mayoría de yokais, nunca se come a otros seres, ni tan siquiera pisa otro ser vivo por muy pequeño que este sea. Cuando camina parece que no llega a pisar la hierba. Es un ser tan bello como raro y al igual que pasa con el unicornio en la cultura occidental solo aparece en períodos de paz mundial. Aunque son totalmente pacíficos si se ven amenazados, tienen capacidad de reacción, pues son fuertes y veloces y expulsan fuego por la boca. En Japón también se llama Kirin a las jirafas. Los primeros japoneses que vieron jirafas, con su patrón de dibujo de su piel y prominencias en la cabeza, debieron quedar impactados viendo un parecido a las representaciones de Kirin. Esperamos disfrutar con todos vosotros de nuestra afición al bonsái y a la cultura y folklore japonés y si no es mucho pedir con una buena cerveza japonesa en la mano. Kanpai!! El Kirin en las macetas de bonsái Aunque, como decíamos, no es la representación más habitual entre los seres mitológicos o yōkai que se estampan, tallan o pintan en las macetas con temática fantástica, estas criaturas míticas de origen asiático sí aparecen en piezas específicas destinadas al bonsái. Los siguientes ejemplos muestran distintas variantes de este ser, reproducidas mediante serigrafía en macetas de la casa Zhang Zhicheng, todas ellas pertenecientes a la colección Laos Garden.

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Faisán japonés “Kiji”

Faisán japonés “Kiji” El faisán verde es el ave nacional de Japón desde 1947 “kiji”, (キジ). Los “kiji” se representan desde la antigüedad en el arte japonés, formado parte de muchas leyendas mitológicas, poesía, pinturas y por supuesto cerámica. Tienen fama de prevenir los terremotos, ya que alertan de estos con sus cantos que recuerdan al sonido de una trompeta. Cuando el macho canta, produce un sonido disílabo, muy brusco, como si estuviera aclarándose la garganta, seguido de un intenso ruido que produce con las alas. ¿Por qué se suele representar más al macho? Normalmente, se suele representar al macho solo, o a un par de machos. A la hembra se la representa con machos y rara vez sola. Esto es porque si es macho, tiene una corona verde, garganta azul, cuello violeta púrpura, el manto es verde con pequeñas rayas en la parte inferior, el dorso verde, teñido en color oliva o gris claro y color aceituna oscura con ribete negro y rosa en los bordes, en definitiva es muy vistoso. Mientras que si es hembra, no tiene el color tan brillante como el macho. Se cree que el motivo es para ocultarse fácilmente mientras cuida a los polluelos. La parte oscura de las plumas del manto es negra y se extiende hasta el borde estrecho y de color marrón pálido, y tiene un brillo verde cerca de la punta. Al ser un pájaro autóctono, el kiji aparece en obras literarias tradicionales, por ejemplo, en uno de los cuentos clásicos más conocidos, siendo uno de los compañeros de Momotaro, junto al mono y al perro. Puede verse en numerosas obras pictóricas e incluso en la moneda, más concretamente en el reverso de los antiguos billetes de 10.000 yenes, aunque a veces se dice que este es un ave fénix. ¿Te ha parecido interesante el artículo? Déjanos tus comentarios

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Los leones de Fu en las macetas de bonsái

Leones de Fu (Foo) en las macetas de bonsái Una de las decoraciones más habituales en las macetas de bonsái es la figura del León de Fu. Descubramos su origen y el motivo de su presencia en estas piezas. Los Leones de Fu, también conocidos como Komainu (狛犬) o Leones de Buda —pues en chino el término “Foo” hace referencia a Buda—, son criaturas míticas de gran poder nacidas en el seno de la tradición budista. A menudo se les llama también Leones chinos o Leones coreanos, y no es raro que se les confunda con perros, especialmente con el dogo del Tíbet o mastín tibetano. Esta asociación, sin embargo, es inexacta, ya que no se trata de perros, sino de leones. En diversas representaciones, Buda aparece montado sobre uno de estos majestuosos guardianes. En ocasiones, se les denomina también shishi (石獅, shíshī en pinyin), expresión china que significa literalmente “león de piedra”. Otras macetas de Tosui Shikao en Laos Garden Su presencia es común en Japón, China, Corea, Tailandia, el Tíbet y, en general, en todo el Sudeste Asiático. Tradicionalmente, los Leones de Fu se sitúan a las puertas de palacios y templos budistas, y también custodian tumbas imperiales, especialmente desde la época de la dinastía Han (206 a. C. – 220 d. C.) hasta el ocaso del Imperio chino en 1911. Estas figuras también aparecen junto a la representación de Mañjuśrī, una de las grandes deidades del budismo mahāyāna, quien, habiendo alcanzado la iluminación, renuncia al nirvana para ayudar a otros en su camino espiritual. Los Leones de Fu llegaron relativamente tarde a la cultura china, hacia principios del siglo III d. C., junto con la expansión del budismo, y fueron adoptados posteriormente en Japón, posiblemente durante el periodo Asuka (552–710), durante el reinado de la emperatriz Suiko, la primera mujer en ocupar el trono imperial (593–628). Considerados guardianes de la ley y símbolos de protección, se colocaban para ahuyentar espíritus malignos, energías negativas y también personas con malas intenciones. Por ello, era habitual verlos decorando la entrada de edificios oficiales, templos y hogares. Siempre se presentan en pareja: un macho y una hembra, reflejo de la dualidad y el equilibrio. Esta tradición encuentra un curioso eco en los leones del Congreso de los Diputados en Madrid, conocidos como Atalanta e Hipómenes. Cuando se popularizó la figura de estos leones, llegando a los hogares, solía decirse que el león macho tenía encomendada la tarea de proteger a los integrantes del hogar cuando estos se encontraban fuera mientras que la hembra protegía el hogar. ¿Te ha gustado este artículo?. ¿Te gustaría conocer más sobre estos y otros animales de la cultura japonesa?. Déjanos tus comentarios Leones de piedra. Medidas: 13 x 10 x 11 cm. Archivo Laos Garden. Un par de leones, en esta ocasión color rojo. Medidas: 23 x 18 x 17 cm. Colección Laos Garden. León en bronce, gran detalle. Medidas: 35 x 11 x 30 cm. Colección Laos Garden. León de cerámica. Medidas 21 x 16 x 26 cm. Archivo LaosGarden y León de bronce de grandes dimensiones: 50 x 20 x 41,5 cm y 17 kilos de peso. Colección Laos Garden. Para ver Leones de Foo a la venta pincha en el siguiente link a Laos Garden. Otros artículos sobre cultura japonesa: Faisán japonés “Kiji” Kirin el «unicornio» japonés El tigre en las macetas de bonsái 2024: Año del dragón, bonsáis y curiosidades Hattori Tomoyuki. Pasión por la cerámica IV. Cultura japonesa: Maneki-neko. Bigei. Pasión por la cerámica XII. Cultura japonesa: La apicultura.

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