YOKAI

Kirin, el “unicornio” japonés

Kirin, el “unicornio” japonés Todo aficionado al bonsái ha viajado, sueña con viajar o, al menos, alberga el deseo de hacerlo algún día a Japón, cuna de este arte. Aunque en España solemos considerarnos el país de la fiesta, basta pasar una jornada en Japón para advertir que, en lo que respecta al gusto por las bebidas alcohólicas, incluso pueden superarnos. La cerveza goza allí de gran popularidad, con un consumo aproximado de 58 litros per cápita al año; no obstante, esta cifra queda lejos si se compara con otras bebidas alcohólicas de amplia aceptación. Entre ellas destaca el happōshu, una bebida espumosa con bajo contenido de malta cuya principal ventaja es su precio más asequible, lo que la convierte en una fuerte competidora de la cerveza tradicional. En España, pese a su indiscutible popularidad y a la reputación festiva antes mencionada, el consumo anual de cerveza se sitúa ligeramente por debajo del japonés, en torno a los 50 litros per cápita (datos de 2020). Entre las cervezas más reconocidas de Japón figuran Sapporo, Asahi y Kirin. La conocida cerveza Kirin presenta un logotipo que no deja indiferente: una criatura ígnea y majestuosa que representa precisamente a un kirin, el ser mitológico que da nombre a la marca. En el caso de Kirin Ichiban, “Ichiban” (一番) significa “número uno”, subrayando así la aspiración de excelencia que la firma desea transmitir. Este animal es un «yokai». Los yokai son criaturas sobrenaturales del folclore japonés. La palabra japonesa se compone de yo, que significa hechizar, y de kai, que significa extraño, y en concreto se trata de un Kami o una deidad.   Representación tradicional del Kirin chino en un fresco mural de un templo chino en Tailandia El Kirin se representa desde antiguo y aunque puede aparecer en pinturas de macetas y mesas para bonsái, no es el yokai más frecuentemente empleado, lo cual es extraño por lo que este ser representa. Aun así, es el objeto de este artículo que esperamos os guste. El Kirin es una de las criaturas más impresionantes y raras para un occidental. Para los habitantes del este de Asia es uno de los seres más poderosos jamás conocidos. Esta especie de animal ha sido venerada por los japoneses desde que se introdujo por los mitos y leyendas chinas, donde se le conoce como “Qilin”.   Con el tiempo las versiones chinas y japonesas dieron lugar a ligeras variaciones entre las variantes de las islas y las del continente. A menudo es considerado como un dios y debido a su pureza y bondad, se han empleado como símbolos tanto en tallas como en pinturas, también se emplean para representar justicia y sabiduría. Son presagios de buena suerte y se cree que su aparición es signo de la llegada de un hombre sabio o un líder. Con frecuencia sus imágenes adornan santuarios y templos. Se trata de un animal gentil, que al contrario de la mayoría de yokais, nunca se come a otros seres, ni tan siquiera pisa otro ser vivo por muy pequeño que este sea. Cuando camina parece que no llega a pisar la hierba. Es un ser tan bello como raro y al igual que pasa con el unicornio en la cultura occidental solo aparece en períodos de paz mundial. Aunque son totalmente pacíficos si se ven amenazados, tienen capacidad de reacción, pues son fuertes y veloces y expulsan fuego por la boca. En Japón también se llama Kirin a las jirafas. Los primeros japoneses que vieron jirafas, con su patrón de dibujo de su piel y prominencias en la cabeza, debieron quedar impactados viendo un parecido a las representaciones de Kirin. Esperamos disfrutar con todos vosotros de nuestra afición al bonsái y a la cultura y folklore japonés y si no es mucho pedir con una buena cerveza japonesa en la mano. Kanpai!! El Kirin en las macetas de bonsái Aunque, como decíamos, no es la representación más habitual entre los seres mitológicos o yōkai que se estampan, tallan o pintan en las macetas con temática fantástica, estas criaturas míticas de origen asiático sí aparecen en piezas específicas destinadas al bonsái. Los siguientes ejemplos muestran distintas variantes de este ser, reproducidas mediante serigrafía en macetas de la casa Zhang Zhicheng, todas ellas pertenecientes a la colección Laos Garden.

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Los leones de Fu en las macetas de bonsái

Leones de Fu (Foo) en las macetas de bonsái Una de las decoraciones más habituales en las macetas de bonsái es la figura del León de Fu. Descubramos su origen y el motivo de su presencia en estas piezas. Los Leones de Fu, también conocidos como Komainu (狛犬) o Leones de Buda —pues en chino el término “Foo” hace referencia a Buda—, son criaturas míticas de gran poder nacidas en el seno de la tradición budista. A menudo se les llama también Leones chinos o Leones coreanos, y no es raro que se les confunda con perros, especialmente con el dogo del Tíbet o mastín tibetano. Esta asociación, sin embargo, es inexacta, ya que no se trata de perros, sino de leones. En diversas representaciones, Buda aparece montado sobre uno de estos majestuosos guardianes. En ocasiones, se les denomina también shishi (石獅, shíshī en pinyin), expresión china que significa literalmente “león de piedra”. Otras macetas de Tosui Shikao en Laos Garden Su presencia es común en Japón, China, Corea, Tailandia, el Tíbet y, en general, en todo el Sudeste Asiático. Tradicionalmente, los Leones de Fu se sitúan a las puertas de palacios y templos budistas, y también custodian tumbas imperiales, especialmente desde la época de la dinastía Han (206 a. C. – 220 d. C.) hasta el ocaso del Imperio chino en 1911. Estas figuras también aparecen junto a la representación de Mañjuśrī, una de las grandes deidades del budismo mahāyāna, quien, habiendo alcanzado la iluminación, renuncia al nirvana para ayudar a otros en su camino espiritual. Los Leones de Fu llegaron relativamente tarde a la cultura china, hacia principios del siglo III d. C., junto con la expansión del budismo, y fueron adoptados posteriormente en Japón, posiblemente durante el periodo Asuka (552–710), durante el reinado de la emperatriz Suiko, la primera mujer en ocupar el trono imperial (593–628). Considerados guardianes de la ley y símbolos de protección, se colocaban para ahuyentar espíritus malignos, energías negativas y también personas con malas intenciones. Por ello, era habitual verlos decorando la entrada de edificios oficiales, templos y hogares. Siempre se presentan en pareja: un macho y una hembra, reflejo de la dualidad y el equilibrio. Esta tradición encuentra un curioso eco en los leones del Congreso de los Diputados en Madrid, conocidos como Atalanta e Hipómenes. Cuando se popularizó la figura de estos leones, llegando a los hogares, solía decirse que el león macho tenía encomendada la tarea de proteger a los integrantes del hogar cuando estos se encontraban fuera mientras que la hembra protegía el hogar. ¿Te ha gustado este artículo?. ¿Te gustaría conocer más sobre estos y otros animales de la cultura japonesa?. Déjanos tus comentarios Leones de piedra. Medidas: 13 x 10 x 11 cm. Archivo Laos Garden. Un par de leones, en esta ocasión color rojo. Medidas: 23 x 18 x 17 cm. Colección Laos Garden. León en bronce, gran detalle. Medidas: 35 x 11 x 30 cm. Colección Laos Garden. León de cerámica. Medidas 21 x 16 x 26 cm. Archivo LaosGarden y León de bronce de grandes dimensiones: 50 x 20 x 41,5 cm y 17 kilos de peso. Colección Laos Garden. Para ver Leones de Foo a la venta pincha en el siguiente link a Laos Garden. Otros artículos sobre cultura japonesa: Faisán japonés “Kiji” Kirin el «unicornio» japonés El tigre en las macetas de bonsái 2024: Año del dragón, bonsáis y curiosidades Hattori Tomoyuki. Pasión por la cerámica IV. Cultura japonesa: Maneki-neko. Bigei. Pasión por la cerámica XII. Cultura japonesa: La apicultura.

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